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Evangelio del día y comentario – 12 de febrero de 2020

Mc 7, 14-23: Lo que sale del hombre lo hace impuro

Eulalia, mártir (304) Primera lectura: 1Re 10, 1-10 La reina vio la sabiduría de Salomón Salmo responsorial: Sal 36, 5-6.30-31.39-40

Llamando de nuevo a la gente, Jesús les decía: Escuchen todos y entiendan. 15No hay nada afuera del hombre que, al entrar en él, pueda contaminarlo. Lo que lo hace impuro, es lo que sale de él. 16El que tenga oídos para oír que escuche. 17Cuando se apartó de la gente y entró en casa, le preguntaban los discípulos el sentido de la comparación. 18Y él les dice: ¿Conque también ustedes siguen sin entender? ¿No comprenden que lo que entra en el hombre desde afuera no puede contaminarlo, 19porque no le entra en el corazón, sino en el vientre y después es expulsado del cuerpo? Con lo cual declaraba puros todos los alimentos. 20Y les añadía: Lo que sale del hombre es lo que contamina al hombre. 21De dentro, del corazón del hombre salen los malos pensamientos, fornicación, robos, asesinatos, 22adulterios, codicia, malicia, fraude, desenfreno, envidia, blasfemia, arrogancia, desatino. 23Todas esas maldades salen de dentro y contaminan al hombre.

Comentario

La pedagogía humanizadora de Jesús es subversiva y contra cultural. Él no duda en declarar que el territorio y los entornos ecohumanos encarnan santidad y en ellos acontece el Reinado de Dios, pero cuestiona y sospecha de las ideologías, actitudes y creencias ideologizantes de algunos líderes y grupos políticos o religiosos. Ninguna implicancia ecohumana y cultural puede separar de Dios, sino las prácticas y las estructuras que hacen mal al ser humano y sus relaciones sostenibles. ¿Por qué predicar y sostener que son los otros, y no, nosotros, los contaminados? ¿Por qué no más bien desenmascarar las lógicas perversas de engaños y mentiras que descalifican procesos, pueblos y culturas?

La invitación del Evangelio a las comunidades ecuménicas es a crear escenarios y proyectos compartidos que construyan lo público en términos de equidad de género y de un modelo de sociedad basada en la comunión, la participación y la acogida intercultural. ¿Estamos dispuestos como personas, Iglesia, sociedad y país a desenmascarar nuestras prácticas egoístas?

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