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Evangelio del día y comentario – 11 de septiembre de 2020

Lc 6, 39-42: ¿Puede un ciego guiar a otro ciego?

Mártires Carmelitas (1792) Primera lectura: 1Cor 9, 16-19.22b-27 Me he hecho todo a todos Salmo responsorial: Sal 83, 3-6.12

En aquel tiempo, ponía Jesús a sus discípulos esta comparación: ¿Podrá un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán ambos en un hoyo? 40El discípulo no es más que el maestro; cuando haya sido instruido, será como su maestro. 41¿Por qué te fijas en la pelusa que está en el ojo de tu hermano y no miras la viga que hay en el tuyo? 42¿Cómo puedes decir a tu hermano: Hermano, déjame sacarte la pelusa de tu ojo, cuando no ves la viga del tuyo? ¡Hipócrita!, saca primero la viga de tu ojo y entonces podrás ver claramente para sacar la pelusa del ojo de tu hermano.

Comentario

Casi al final del capítulo seis, Lucas describe la instrucción de los discípulos con las palabras sabias del Maestro. Aquí encontramos una verdadera capacitación en el discipulado que caracteriza a los buscadores de Dios. El Reinado de Dios consiste en ser iluminados por esa luz que ya en Juan se presenta como la que ilumina a todo ser humano que viene a este mundo. Es por esta razón que un ciego carente de luz no puede ser guía de ciegos. Los discípulos han de introducirse en esa luz verdadera que se manifiesta en Jesús de Nazaret para ser guiados a la verdad. Jesús arremete además contra esa hipocresía disfrazada de apariencia de quien todo lo sabe y se erige como guía de los demás. El corazón de los que son enviados debe tener los mismos sentimientos de Cristo y esa sabiduría no viene de los hombres, sino que es revelada por el Espíritu. ¿Cómo experimento esa luz que ilumina mi vida, que me hace discípulo y servidor del Reino?

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