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Evangelio del día y comentario – 11 de febrero de 2020

Mc 7, 1-13: Descuidan el mandato de Dios

Nuestra Señora de Lourdes Primera lectura: 1Re 8, 22-23.27-30 Escucha la súplica de Israel Salmo responsorial: Sal 83, 3.4.5 y 10.11

Se reunieron junto a él los fariseos y algunos letrados venidos de Jerusalén. 2 Vieron que algunos de sus discípulos tomaban alimentos con manos impuras, es decir, sin lavárselas… Y le preguntaron: ¿Por qué no siguen tus discípulos la tradición de los mayores, sino que comen con manos impuras? 6 Les respondió: Qué bien profetizó Isaías de la hipocresía de ustedes cuando escribió: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí; 7 el culto que me dan es inútil, ya que la doctrina que enseñan son preceptos humanos. 8 Descuidan el mandato de Dios y mantienen la tradición de los hombres. 9 Y añadió: Ustedes dejan de lado el mandato de Dios para mantener su propia tradición. 10Pues Moisés dijo: Sustenta a tu padre y a tu madre, y también: Quien abandona a su padre o su madre debe ser condenado a muerte. 11Ustedes, en cambio, dicen: Si uno comunica a su padre o su madre que la ayuda que debía darles es qorban, es decir, ofrenda sagrada, 12entonces les está permitido no ayudarlos. 13Y así invalidan el precepto de Dios en nombre de su tradición. Y como ésas hacen muchas otras cosas.

Comentario

El alma de nuestros territorios se configura por el reconocimiento y sentido que le otorgamos a las propias tradiciones, cosmovisiones y espiritualidades. Sin estas experiencias estaríamos desprovistos de identidad y no podríamos gozar del nivel de humanidad que desplegamos y el de humanización que anhelamos. Esto no significa que le demos valor absoluto a dichos elementos, porque el criterio definitivo que mide la valía de nuestros pueblos es la capacidad de humanizarnos y hacer sostenible a la humanidad y al planeta en que vivimos. El desafío que se desprende del Evangelio es caminar hacia una reconversión espiritual y cultural que se exprese en la fraternidad universal al próximo, en el respeto y cuidado de los derechos ancestrales y colectivos de los pueblos y sus culturas, en la reconstrucción del tejido sociocultural de los grupos humanos (papa Francisco) y en la invitación a la solidaridad y cooperación entre los ciudadanos y las personas de fe. ¿Estamos dispuestos a hacer de este desafío un estilo de vida?

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