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Evangelio del día y comentario – 11 de diciembre de 2020

Mt 11, 16-19: Tocamos la flauta y no bailaron

Dámaso I (384) Primera lectura: Is 48, 17-19 ¡Si me hubieras escuchado! Salmo responsorial: Sal 1, 1-4.6

En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: ¿Con qué compararé a esta generación? Son como niños sentados en la plaza que gritan a otros: 17Hemos tocado la flauta y no bailaron; hemos entonado cánticos fúnebres y no hicieron duelo. 18Vino Juan, que no comía ni bebía, y dicen: está endemoniado. 19Vino el Hijo del Hombre, que come y bebe, y dicen: miren qué comilón y bebedor, amigo de recaudadores de impuestos y pecadores. Pero la sabiduría se conoce por sus obras.

Comentario

El capricho y la terquedad son obstáculos para el tiempo de Adviento, y para cualquier época del año en nuestra vida pues impiden que la gracia de Dios pueda actuar plenamente en nosotros. Isaías y Mateo nos lo recuerdan. Muchos cristianos que buscan hacer las cosas a su modo quieren los tiempos a su gusto, son rebeldes, se parecen al pueblo que no atiende los mandatos de Dios o a los niños caprichosos que no entran al juego. Hoy la Palabra nos invita a escuchar al Señor en sus mandamientos, a escuchar a Juan en su invitación a preparar el camino, a escuchar a Jesús en su propuesta del Reino de Dios. No seamos de las personas crónicamente insatisfechas que se refugian en la crítica, viendo sólo lo negativo en la historia y en las personas con una queja constante. Tomemos en serio a Cristo y a su Iglesia y eso cambiará nuestra vida. “La sabiduría se reconoce por sus obras”. ¿Cuánta terquedad, obstinación, infantilismo e inmadurez habitan en mi corazón?El capricho y la terquedad son obstáculos para el tiempo de Adviento, y para cualquier época del año en nuestra vida pues impiden que la gracia de Dios pueda actuar plenamente en nosotros. Isaías y Mateo nos lo recuerdan. Muchos cristianos que buscan hacer las cosas a su modo quieren los tiempos a su gusto, son rebeldes, se parecen al pueblo que no atiende los mandatos de Dios o a los niños caprichosos que no entran al juego. Hoy la Palabra nos invita a escuchar al Señor en sus mandamientos, a escuchar a Juan en su invitación a preparar el camino, a escuchar a Jesús en su propuesta del Reino de Dios. No seamos de las personas crónicamente insatisfechas que se refugian en la crítica, viendo sólo lo negativo en la historia y en las personas con una queja constante. Tomemos en serio a Cristo y a su Iglesia y eso cambiará nuestra vida. “La sabiduría se reconoce por sus obras”. ¿Cuánta terquedad, obstinación, infantilismo e inmadurez habitan en mi corazón?

 

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