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Evangelio del día y comentario – 11 de agosto de 2020

Mt 18, 1-5.10.12-14: No desprecies a los pequeños

Clara de Asís (1253) 11 Primera lectura: Ez 2, 8–3, 4 Comí el rollo y me supo dulce Salmo responsorial: Sal 118, 14.24.72.103.111.131

En aquel tiempo los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron: ¿Quién es el más grande en el reino de los cielos? 2 Él llamó a un niño, lo colocó en medio de ellos 3 y dijo: Les aseguro que si no se convierten y se hacen como los niños, no entrarán en el reino de los cielos. 4 El que se haga pequeño como este niño, ése es el más grande en el reino de los cielos. 5 Y el que reciba en mi nombre a uno de estos niños a mí me recibe. 10Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños. Pues les digo que sus ángeles en el cielo contemplan continuamente el rostro de mi Padre del cielo. 12¿Qué les parece? Supongamos que un hombre tiene cien ovejas y se le extravía una: ¿no dejará las noventa y nueve en el monte para ir a buscar la extraviada? 13Y si llega a encontrarla, les aseguro que se alegrará más por ella que por las noventa y nueve no extraviadas. 14Del mismo modo, el Padre del cielo no quiere que se pierda ni uno de estos pequeños.

Comentario

Los pequeños son los predilectos de Dios. Si se quiere entender la propuesta teológica de Jesús, es importante comenzar por captar las antilógicas que a nivel social, cultural y religiosa propone. No se puede sacar a Jesús de su contexto: Él era judío. Vivió en un ambiente gobernado por la lógica de la exclusión. El legalismo, es decir la ley elevada a categoría de Dios, lo dominaba todo, haciendo que unos fueran legales, puros, santos… Y los otros ilegales, impuros y malditos. El primer grupo estaba compuesto por los ricos y las élites religiosas. El segundo por los pobres, los diferentes y los marginados. De este último grupo se creía que, por estar fuera de la lógica de la religión, no los alcanzaba el amor de Dios. Por ello la propuesta de Jesús, en el relato del Evangelio, es clara y contundente: acoger al más pequeño e ir en busca de la oveja pérdida y colocarlos en el centro de la comunidad, es la manera de ser del Dios que Jesús reveló.

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