Publicado el Deja un comentario

Evangelio del día y comentario – 10 de mayo de 2020

Jn 14, 1-12: Yo soy la verdad y la vida

5º de Pascua Damián (1889) Juan de Ávila (1569) Primera lectura: Hch 6, 1-7 Eligieron a hombres llenos de fe Salmo responsorial: Sal 32, 1-2.4-5.18-19 Segunda lectura: 1Pe 2, 4-9 Ustedes son una raza elegida

No se inquieten. Crean en Dios y crean en mí. 2 En la casa de mi Padre hay muchas habitaciones; si no fuera así, se lo habría dicho, porque voy a prepararles un lugar. 3 Cuando haya ido y les tenga preparado un lugar, volveré para llevarlos conmigo, para que donde yo esté, estén también ustedes. 4 Ya conocen el camino para ir a donde yo voy. 5 Le dice Tomás: Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos conocer el camino? 6 Le dice Jesús: Yo soy el camino, la verdad y la vida: nadie va al Padre si no es por mí. 7 Si me conocieran a mí, conocerían también al Padre. En realidad, ya lo conocen y lo han visto. 8 Le dice Felipe: Señor, enséñanos al Padre y nos basta. 9 Le responde Jesús: Felipe, hace tanto tiempo que estoy con ustedes ¿y todavía no me conocen? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre: ¿cómo pides que te enseñe al Padre? 10¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre en mí? Las palabras que yo les digo no las digo por mi cuenta; el Padre que está en mí es el que hace las obras. 11Créanme que yo estoy en el Padre y el Padre está en mí; si no, créanlo por las mismas obras. 12Les aseguro: quien cree en mí hará las obras que yo hago, e incluso otras mayores, porque yo voy al Padre.

Comentario

La comunidad cristiana de los orígenes confrontó varias situaciones inéditas y problemáticas. Las resolvió con imaginación y audacia, gracias a la corresponsabilidad de todos sus miembros, bajo un liderazgo sensible, flexible y eficaz. La situación que Lucas retrata en la lectura de hoy, a pesar de la escasa información disponible, nos asoma también a los ideales que movían a los cristianos ante las dificultades emergentes.

Aquella comunidad era mixta y plural, con miembros de culturas diferentes. Los judíos distinguían a griegos de judíos. Los griegos convertidos a los modos judíos de vivir eran llamados prosélitos, y eran piadosos residentes en Jerusalén; entre ellos resonó fuertemente la interpretación cristiana de las escrituras y se hicieron bautizar en el nombre de Cristo, pasando a engrosar la comunidad.

La narración lucana deja muchas lagunas, y desconocemos los motivos de fondo históricos del reclamo de los griegos, pero el primario sería el de la subsistencia de sus viudas. Ellas eran mujeres pobres y quizá incapaces ya de concebir o aspirar a un matrimonio. Además, eran migrantes de origen griego, quizás, que habrían estado adscritas a alguna de las sinagogas de habla griega de Jerusalén. Pero al ver que el movimiento de los galileos aceptaba a extranjeros, decidieron adherirse a él. Al hacerlo, posiblemente fueron descartadas de la lista de beneficencia social que mantenía la administración del templo, vía las sinagogas, y entonces su situación se volvió crítica.

El modo que el nuevo movimiento tenía para financiar la sobrevivencia de sus miembros, muy probablemente estaba animado con la fiebre escatológica de la inminente venida del Señor. Se cuenta que los que se adherían aportaban sus bienes a la vida común, tal es el singular caso de José, el chipriota al que los apóstoles llamaron “Consuelo” o Bernabé (Hechos 4); a la larga, la medida resultaba insuficiente por el crecimiento de los sectores sociales no productivos (niños, viudas, enfermos y ancianos), en el caso, las viudas de habla griega, relegadas frente a las viudas de los hebreos. Aunque el fondo es la productividad a mediano y largo plazo, el problema inmediato es la distribución inequitativa.

La comunidad discipular fue capaz de darse un instrumento inédito que, como consta en la narrativa de Hechos, no era meramente administrativo sino necesariamente evangelizador. El espíritu profético que los servidores comunitarios ejercen es lo sustantivo de un proyecto de vida que arraiga en la comunidad pero que la rebasa, porque es la experiencia total del Evangelio. Los siete, número que apunta al mundo griego y a la Diáspora, reciben el encargo misionero a cabalidad; son sucesores proféticos de los apóstoles y, como ellos, siervos de la comunidad. ¿Qué situaciones comunitarias re – quieren de soluciones audaces y consensuadas entre los discípulos de Cristo Jesús?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *