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Evangelio del día y comentario – 10 de marzo de 2020

Mt 23,1-12: Ellos no hacen lo que dicen

María Eugenia de Jesús (1898) Primera lectura: Is 1,10.16-20 Aprendan a obrar bien. Busquen la justicia Salmo responsorial: Sal 49, 8-9. 16bc-17. 21. 23

1 Jesús, dirigiéndose a la multitud y a sus discípulos, dijo: 2 En la cátedra de Moisés se han sentadolos letrados y los fariseos. 3 Ustedes hagan y cumplan lo que ellos digan, pero no los imiten; porque dicen y no hacen. 4 Atan fardos pesados, difíciles de llevar, y se los cargan en la espalda a la gente, mientras ellos se niegan a moverlos con el dedo. 5 Todo lo hacen para exhibirse ante la gente: llevan cintas anchas y flecos llamativos en sus mantos. 6 Les gusta ocupar los primeros puestos en las comidas y los primeros asientos en las sinagogas; 7 que los salude la gente por la calle y los llamen maestros. 8 Ustedes no se hagan llamar maestros, porque uno solo es su maestro, mientras que todos ustedes son hermanos.9 En la tierra a nadie llamen padre, pues uno solo es su Padre, el del cielo. 10Ni se llamen jefes, porque sólo tienen un jefe que es el Mesías. 11El mayor de ustedes que se haga servidor de los demás. 12Quien se alaba será humillado, quien se humilla será alabado.

Comentario

Una de las características básicas de la comunidad de Jesús es la humildad. Esta virtud nos coloca en nuestro sitio: hace que Dios sea Dios, es decir, Creador, Padre y Maestro y que cada ser humano sea lo que es: hermano, hermana y servidor de todas las personas que nos rodean. Sin embargo, tenemos la tendencia “natural” a sentirnos superiores a los demás, a valorarnos por encima de los otros y, muchas veces, a sobreponernos y a menospreciarlos. Los ejemplos son muchos y las experiencias de vida variadas. Es lógico preguntarnos si esta tendencia “natural” es parte del ADN de los seres humanos. No lo sabemos a ciencia cierta. Jesús descubrió este “virus” en los Escribas y Fariseos de su tiempo: ellos dicen una cosa y hacen otra; les gusta que las personas les aplaudan y les hagan reconocimiento público. El virus nace de la propia inseguridad y se reproduce en ambientes de egoísmo, por eso Jesús les previene: el mayor de ustedes que sea el servidor de los demás.

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