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Evangelio del día y comentario – 10 de junio de 2021

Mt 5, 20-26: Reconcíliate con tu hermano

Juan Dominici (1420) 2Cor 3, 15–4, 1.3-6: Dios brilla en nuestros corazones Salmo 84: La gloria del Señor habitará en nuestra tierra

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Les digo que, si el modo de obrar de ustedes no supera al de los letrados y fariseos, no entrarán en el Reino de los cielos. 21Ustedes han oído que se dijo a los antiguos: No matarás; el homicida responderá ante el tribunal. 22Pues yo les digo que todo el que se enoje contra su hermano responderá ante el tribunal. Quien llame a su hermano imbécil responderá ante el Consejo. Quien lo llame renegado incurrirá en la pena del infierno de fuego. 23Si mientras llevas tu ofrenda al altar te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, 24deja la ofrenda delante del altar, ve primero a reconciliarte con tu hermano y después vuelve a llevar tu ofrenda. 25Con quien tienes pleito busca rápidamente un acuerdo, mientras vas de camino con él. Si no, te entregará al juez, el juez al comisario y te meterán en la cárcel. 26Te aseguro que no saldrás hasta haber pagado el último centavo.

Comentario

Después de haber dicho que Él ha venido a hacer cumplir la Ley y no a abolirla, Jesús pasa a citar casos concretos. El primero se refiere al mandamiento de “no matar” Para observar plenamente este mandamiento no basta con no cometer asesinatos. Hay muchas otras formas de “matar” Jesús dice que no hay que hacerle ningún daño al hermano, no enojarse con el otro… ni siquiera insultarlo. Para Jesús el amor, el perdón y la reconciliación son más importantes que las ofrendas que se llevan al templo. En otras palabras, ¿de qué valen todos los ritos, ceremonias y devociones si no estoy en paz con los demás? La clave está al comienzo del texto: si el modo de obrar no supera al de los escribas y fariseos… Estos grupos se preocupaban por el cumplimiento estricto de la Ley. Jesús, en cambio nos invita a vivir siguiendo el espíritu de la ley. Para Él, la justicia del discípulo tiene que ir más allá, pues la Ley superior es el Amor.

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