Publicado el Deja un comentario

Evangelio del día y comentario – 10 de julio de 2021

Mt 10, 24-33: No tengan miedo

Cristóbal, mártir (s. III) Gn 49, 29-32; 50, 15-26a: Dios los sacará de esta tierra Salmo 104: Humildes, busquen al Señor, y vivirá su corazón

En aquel tiempo dijo Jesús a sus apóstoles: No está el discípulo por encima del maestro ni el sirviente por encima de su señor. 25Al discípulo le basta ser como su maestro y al sirviente como su señor. Si al dueño de casa lo han llamado Belcebú, ¡cuánto más a los miembros de su casa! 26Por tanto no les tengan miedo. No hay nada encubierto que no se descubra, ni escondido que no se divulgue. 27Lo que les digo de noche díganlo en pleno día; lo que escuchen al oído grítenlo desde los techos. 28No teman a los que matan el cuerpo y no pueden matar el alma; teman más bien al que puede arrojar cuerpo y alma en el infierno. 29¿No se venden dos gorriones por unas monedas? Sin embargo ni uno de ellos cae a tierra sin permiso del Padre de ustedes. 30En cuanto a ustedes, hasta los pelos de su cabeza están contados. 31Por tanto, no les tengan miedo, que ustedes valen más que muchos gorriones. 32Al que me reconozca ante los hombres yo lo reconoceré ante mi Padre del cielo. 33Pero el que me niegue ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre del cielo.

Comentario

La expresión “no tengan miedo” es el centro de estos versos. No tener miedo porque ante la persecución, el consuelo es saber que también el Maestro, el “dueño de la casa” pasó por este trago amargo de la persecución. En el código del Reino, que es código de felicidad, la última de las Bienaventuranzas pertenece a los perseguidos por causa de la justicia. Es porque el discípulo de Jesús tiene asegurada la defensa de un abogado único ante el tribunal de Dios, Jesús. Si los discípulos han defendido sus causas, las de Jesús, las del Evangelio en el mundo, estos mensajeros tienen asegurada la defensa ante el tribunal definitivo de la historia humana. Pero qué triste sería si los mensajeros del Evangelio en vez de tener miedo a los poderes del mundo, van por el mundo sembrando miedo ante el pueblo sencillo, por sus amenazas de un Dios enojado, por miedo al castigo, algo que hemos sembrado demasiado en las catequesis al pueblo de Dios; entonces tendremos que examinarnos porque no estamos anunciando de verdad el Evangelio.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *