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Evangelio del día y comentario – 10 de julio de 2020

Mt 10, 16-23: El Espíritu hablará por ustedes

Cristóbal, mártir (s. III) Primera lectura: Os 14, 2-10 Israel florecerá Salmo responsorial: Sal 50, 3-4.8-9.12-.17

En aquel tiempo dijo Jesús a los apóstoles: Miren, yo les envío como ovejas en medio de lobos: sean astutos como serpientes y sencillos como palomas. 17¡Cuidado con la gente!, porque les entregarán a los tribunales y los azotarán en sus sinagogas. 18Les harán comparecer ante gobernadores y reyes por mi causa, para dar testimonio ante ellos y los paganos. 19Cuando les entreguen, no se preocupen por lo que van a decir; 20pues no serán ustedes los que hablen, sino el Espíritu de su Padre hablará por ustedes. 21Un hermano entregará a la muerte a su hermano, un padre a su hijo; se rebelarán hijos contra padres y los matarán. 22Serán odiados por todos a causa de mi nombre. Quien resista hasta el final se salvará. 23Cuando les persigan en una ciudad, escapen a otra; les aseguro que no habrán recorrido todas las ciudades de Israel antes de que venga el Hijo del Hombre.

Comentario

Al escuchar de labios de Jesús las consecuencias de ese anuncio terapéutico y pacificador, desprovisto de poder y de dinero, como leíamos ayer en el evangelio y que es el proyecto misionero de los discípulos de Jesús, nos viene la duda: ¿cómo es posible que este servicio a la humanidad que pretende curar dolencias y pacificar las vidas se convierte en un proyecto amenazante para los promotores de ese mismo proyecto? Incluso un proyecto conflictivo en el seno de nuestras propias familias. ¿No será porque los ídolos del poder y del dinero se han instalado demasiado en corazones y estructuras y pretenden mantenerse? Por eso se rebelan contra el proyecto del Reino. Ese anuncio, ese proyecto los pone nerviosos, les resulta una amenaza a su proceder injusto y son capaces de perseguir al mensajero de las buenas noticias. Pero Jesús nos promete su Espíritu para seguir gritando esta noticia, y en el sermón de la montaña nos asegura que seremos felices si somos perseguidos por causa de la justicia.

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