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Evangelio del día y comentario – 10 de diciembre de 2019

Mt 18, 12-14: El Padre no quiere que se pierda ninguno

Jesús dijo a sus discípulos: ¿Qué les parece? Supongamos que un hombre tiene cien ovejas y se le extravía una: ¿no dejará las noventa y nueve en el monte para ir a buscar la extraviada? 13Y si llega a encontrarla, les aseguro que se alegrará más por ella que por las noventa y nueve no extraviadas. 14Del mismo modo, el Padre del cielo no quiere que se pierda ni uno de estos pequeños.
Comentario

La deportación a Babilonia significó la catástrofe más estrepitosa de la historia para el pueblo de Dios; aquella nación la entendió como castigo a sus pecados. Pero un día todo cambió, y una voz profética anunció el retorno a la tierra de los padres: había que preparar el camino. Preparación es quizá la palabra con menos eco en nuestros medios. Somos buenísimos improvisando. Preparar significa nutrir una visión de mediano y largo plazo. No dejar que la pereza y desidia se adueñen de nuestras disposiciones con eso de que “nadie sabe lo que va a pasar en el futuro”. Dejemos de agobiar a la Providencia responsabilizándola de nuestras irresponsabilidades: “Ya estaría de Dios”, “Si Dios quiere…” y frases parecidas. Adueñarse de la historia, preparar, mirar el futuro que Dios coloca en nuestras manos, como Isaías recomienda. ¡A levantar cabeza y a trabajar! La justicia y el derecho abren la brecha. Algo nuevo y bueno se avecina, es un adviento. Dios se apresta a consolar a su pueblo. ¿Dónde están los lastimados?

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