Publicado el Deja un comentario

Evangelio del día y comentario – 1 de octubre de 2020

Lc 10, 1-12: La paz descansará sobre ellos

Teresita del N. Jesús (1897) Primera lectura: Job 19, 21-27 Mi Defensor vive Salmo responsorial: Sal 26, 7-9c.13-14

En aquel tiempo, designó el Señor a otros setenta y dos y los envió por delante, de dos [en dos], a todas las ciudades y lugares adonde pensaba ir. 2 Les decía: La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los campos que envíe trabajadores para su cosecha. 3 Vayan, que yo los envío como ovejas entre lobos. 4 No lleven bolsa ni alforja ni sandalias. Por el camino no saluden a nadie. 5 Cuando entren en una casa, digan primero: Paz a esta casa. 6 Si hay allí alguno digno de paz, la paz descansará sobre él. De lo contrario, la paz regresará a ustedes. 7 Quédense en esa casa, comiendo y bebiendo lo que haya; porque el trabajador tiene derecho a su salario. No vayan de casa en casa. 8 Si entran en una ciudad y los reciben, coman de lo que les sirvan. 9 Sanen a los enfermos que haya y digan a la gente: El reino de Dios ha llegado a ustedes. 10Si entran en una ciudad y no los reciben, salgan a las calles y digan: 11Hasta el polvo de esta ciudad que se nos ha pegado a los pies lo sacudimos y se lo devolvemos. Con todo, sepan que ha llegado el reino de Dios. 12Les digo que aquel día la suerte de Sodoma será menos rigurosa que la de aquella ciudad.

Comentario

Recordamos a santa Teresita, quien, siendo muy joven, abrazó el sufrimiento como una forma de compartir la pasión de Jesucristo. El sufrimiento de las personas es motivo de conversaciones y debates como sucede con Job y sus amigos que buscan cuál es el sentido de los padecimientos de este, quien se siente herido y perseguido por Dios. No se conforma con lo que le está aconteciendo, porque fue un hombre bueno, que hizo la justicia y sin embargo, lleno de paciencia, afirma que su “defensor” (go’el en hebreo, el rescatador) está vivo y vendrá a libertarlo. Jesús recomienda a los 72 misioneros no llevar nada para el camino; los manda pobres para entrar en las casas de los pobres. De esta forma, los misioneros provocarán la acogida y el recibimiento de las personas: en eso consiste, al final, el anuncio del Reino de Dios en la teología de Lucas: ser acogidos en las casas, sentarse a la mesa y compartir aquel pan que es el mismo Jesús resucitado. ¿Has tenido la oportunidad de ser acogido?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *