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Evangelio del día y comentario – 1 de mayo de 2021

Mt 13, 54-58: ¿No es este el hijo del carpintero?

José, obrero (s. I) Gn 1, 26-2, 3: Bendijo Dios el día séptimo Salmo 89: Señor, consolida las obras de tus manos

Jesús se dirigió a su ciudad y se puso a enseñarles en su sinagoga. Ellos preguntaban asombrados: ¿De dónde saca éste su saber y sus milagros? 55¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? 56Sus hermanas, ¿no viven entre nosotros? ¿De dónde saca todo eso? 57Y esto era para ellos un obstáculo. Jesús les dijo: A un profeta solo lo desprecian en su patria y en su casa. 58Y por su incredulidad, no hizo allí muchos milagros.

Comentario

Jesús retorna a la aldea de Nazaret y participa el sábado en el culto sinagogal. Aunque no es rabino (maestro) ni jefe de la sinagoga, se le permite tomar la palabra para explicar la ley y los profetas que era lo que se leía en aquel entonces. Su claridad al exponer la escritura desata la admiración de sus oyentes. Seguramente algunos se admiraban mucho por su sabiduría y tal vez pedagogía; otros, por el contrario, se sentían fuertemente cuestionados por sus palabras. Al fin de cuentas era un simple laico cuya familia y sus orígenes (humanos) ellos conocían de sobra. Jesús se siente decepcionado ante la actitud desconfiada de sus paisanos. Por eso prefiere alejarse a otros lugares para continuar su misión. En nuestro contexto social y eclesial pasan cosas similares. No resulta fácil aceptar que un miembro de la comunidad se convierta en un líder de la misma. Se busca la forma de descalificarle para rechazarle. ¿Cómo asumimos a nuestros líderes y animadores en nuestro grupo o comunidad?

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