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Evangelio del día y comentario – 1 de marzo de 2020

Mt 4, 1-11: Está escrito: Al Señor tu Dios, adorarás.

1º de Cuaresma 40 Mártires de Sebaste (320) Primera lectura: Gn 2, 7-9; 3, 1-7 Dios creó a Adán y a Eva Salmo responsorial: Sal 50, 3-6a.12-14.17 Segunda lectura: Rom 5, 12-19 Si creció el pecado, abundó la gracia

Jesús, movido por el Espíritu, se retiró al desierto para ser tentado por el Diablo. 2 Hizo un ayuno de cuarenta días con sus noches y al final sintió hambre. 3 Se acercó el Tentador y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. 4 Él contestó: Está escrito: No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. 5 Luego el Diablo se lo llevó a la Ciudad Santa, lo colocó en la parte más alta del templo 6 y le dijo: Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, pues está escrito: Ha dado órdenes a sus ángeles sobre ti; te llevarán en sus manos para que tu pie no tropiece en la piedra. 7 Jesús respondió: También está escrito: No pondrás a prueba al Señor, tu Dios. 8 De nuevo se lo llevó el Diablo a una montaña altísima y le mostró todos los reinos del mundo en su esplendor, 9 y le dijo: Todo esto te lo daré si te postras para adorarme. 10Entonces Jesús le replicó: ¡Aléjate, Satanás! Que está escrito: Al Señor tu Dios adorarás, a él sólo darás culto. 11De inmediato lo dejó el Diablo y unos ángeles vinieron a servirle.

Comentario

Este año, los domingos de cuaresma se inauguran con la escena de las tentaciones de Jesús narradas por Mateo, quien ha construido el relato, teniendo como fondo tres escenarios: el desierto, el templo de Jerusalén y una montaña altísima. La situación que encierra todo este relato, al tener escenarios tan variados y distantes, indica algo más profundo que debemos captar para comprender la intención del Evangelista. Mateo, con el relato de las tentaciones de Jesús, quiere indicarnos que toda su vida estuvo marcada por estas.

Las tentaciones que Jesús experimentó siguen siendo las mismas a las que se encuentra expuesta la Iglesia y cada bautizado. Las tentaciones están puestas para mirar hacia adelante. El Evangelio las coloca para vigilar y responder con decisión al deseo mezquino de vivir atrapados por el egoísmo. La primera tentación son las piedras que se convierten en pan, es el deseo de acapararlo todo. La segunda tentación está puesta en el horizonte de una religión mágica, carente de criterios y repleta de fantasías, donde el creer está ligado a un de “estrella del espectáculo”. La tercera tentación se puede denominar como la tentación del “me sianismo político”. Es una experiencia de religión enmarcada en el poder y el bienestar. Jesús, de manera radical, se desmarca de los tres modelos de tentación y responde desde la lógica del Reino, que le acarreará problemas serios. Él sabe que donde hay posibilidad de pecar, hay mucha más posibilidad de experimentar la gracia, tal como nos lo recuerda la segunda lectura de hoy.

La Iglesia está llamada a trabajar arduamente sobre su propia identidad de ser comunidad del Reino. Cada bautizado también, hasta llegar a ser discípulo del Reino. La Iglesia y cada creyente están invitados a enfrentar la primera tentación, con una adhesión total al proyecto de Dios que es mayor que la mezquindad ofrecida por el neoliberalismo y el capitalismo rapaz, presentado hoy como la panacea. La segunda tentación, en abandonar esquemas religiosos que busquen servirse de Dios para ser en el mundo instrumentos útiles de los sistemas de dominio, generadores de muerte. No se puede ser cómplice desde la religión del mal en el mundo. La última tentación tiene que llevar al creyente y a la Iglesia a rechazar todo poder opresivo y egoísta llegando a asumir el primado de Dios y el primado del ser humano, como la verdad total desde donde se construya la plena humanidad.

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