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Evangelio del día y comentario – 1 de agosto de 2020

Mt 14, 1-12: Herodes mandó decapitar a Juan

Alfonso Ma. de Ligorio, fundador (1787) Pedro Faber (1546) Primera lectura: Jr 26, 11-16.24 El Señor me envió a predicar Salmo responsorial: Sal 68, 15-16.30-31.33-34

Por aquel tiempo oyó el tetrarca Herodes la fama de Jesús 2 y dijo a sus servidores: Ése es Juan el Bautista que ha resucitado, y por eso se manifiestan en él poderes milagrosos. 3 Herodes había hecho arrestar a Juan, encadenarlo y meterlo en prisión por instigación de Herodías, esposa de su hermano Felipe. 4 Juan le decía que no le era lícito tenerla. 5 Herodes quería darle muerte, pero le asustaba la gente, que consideraba a Juan como profeta. 6 Llegó el cumpleaños de Herodes y la hija de Herodías bailó en medio de todos. A Herodes le gustó tanto 7 que juró darle lo que pidiera. 8 Ella, inducida por su madre, pidió: Dame aquí, en una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista. 9 El rey se sintió muy mal; pero, por el juramento y por los convidados, ordenó que se la dieran; 10y así mandó decapitar a Juan en la prisión. 11La cabeza fue traída en una bandeja y entregada a la joven; ella se la entregó a su madre. 12Vinieron sus discípulos, recogieron el cadáver y lo sepultaron; después fueron a contárselo a Jesús.

Comentario

En la muerte de Juan el Bautista, está implicada la corrupción y la prepotencia de Herodes. El enfoque del evangelio de hoy presenta quién es Jesús para Herodes, quién en el fondo tenía miedo de que le arrebataran el poder. También encontramos en Herodes un reinado lleno de prepotencia y poder sin control. Los evangelios presentan el asesinato de Juan por la denuncia que hizo el profeta a Herodes por casarse con Herodías, mujer de su hermano Felipe. Fuentes extrabíblicas señalan que la prisión y la posterior muerte de Juan fue por el miedo que Herodes tenía a un levantamiento del pueblo. El asesinato es tramado en una fiesta vinculada a un sistema corrupto que negocia la vida, y en esa coyuntura piden la cabeza de Juan el Bautista. Parece que en muchas naciones las personas que detentan el poder siguen vigilando los destinos de los habitantes, pensando en lucro propio, la falta de moral y la negociación de la vida de las personas. ¿Cómo vivimos la profecía en una sociedad que se negocia con la vida?

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