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Evangelio del día y comentario – 1 de abril de 2020

Jn 8, 31-42: Serán realmente libres

Hugo (1132) Primera lectura: Dn 3, 14-20.24.28 Envió un ángel a salvarlos Salmo responsorial: Interleccional Dn 3, 52-56

En aquel tiempo dijo Jesús a los judíos que habían creído en él: Si se mantienen fieles a mi palabra, serán realmente discípulos míos, 32conocerán la verdad y la verdad los hará libres. 33Le contestaron: Somos descendientes de Abrahán y nunca hemos sido esclavos de nadie. ¿Por qué dices que seremos libres? 34Jesús les contestó: Les aseguro que quien peca es esclavo; 35y el esclavo no permanece siempre en la casa, mientras que el hijo permanece siempre. 36Por tanto, si el Hijo les da la libertad, serán realmente libres. 37Yo sé que ustedes son descendientes de Abrahán; pero tratan de matarme porque no aceptan mi palabra. 38Yo digo lo que he visto junto a mi Padre; ustedes hacen lo que han oído a su padre. 39Le contestaron: Nuestro padre es Abrahán. Replicó Jesús: Si fueran hijos de Abrahán, harían las obras de Abrahán. 40Pero ahora intentan matarme a mí, al hombre que les dice la verdad que ha oído de Dios. Eso no lo hacía Abrahán. 41Pero ustedes obran como su padre. Entonces le responden: Nosotros no somos hijos bastardos; tenemos un solo padre, que es Dios. 42Jesús les replicó: Si Dios fuera su padre, ustedes me amarían, porque yo vine de parte de Dios y aquí estoy. No vine por mi cuenta, sino que él me envió. 43¿Por qué no entienden mi lenguaje?

Comentario

Para ser discípulos de Jesús se requiere estar adheridos a Él. Ser cristiano no es un tema doctrinal, aunque el cristianismo tenga doctrina; tampoco es un tema cúltico-litúrgico, aunque se tenga culto y liturgia; tampoco es un tema disciplinar, aunque se tenga una estructura y organicidad disciplinaria; ni siquiera es un tema de “estricta espiritualidad”, aunque el cristianismo sea un camino de espiritualidad. Ser cristiano es tener una relación personal, existencial con Jesús de Nazaret, muerto en la cruz del Calvario y resucitado por la justicia de Dios Padre. Estar adherido a la persona de Jesús y acoger su proyecto plenamente en la vida es lo que garantiza en los seres humanos la plena libertad. Hay que estar atentos, porque en la vida de religión, muchas veces el ser humano en vez de caminar hacia la libertad termina preso en las esclavitudes, fuertes o sutiles, que la religión sabe organizar. Ojalá que cada creyente cultive una relación personal con Jesús, que lo lleve a experimentar la libertad de Hijos de Dios, que Él sabe dar.

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