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El Evangelio y la Vida – 4º Domingo de Pascua

Te proponemos varios recursos para vivir el tiempo de Pascua en casa, a solas o con los seres queridos. Para compartir en familia, con amigos, en tu grupo o comunidad, desde donde a cada uno le toque vivir y transitar este momento.

 

Con Él el corazón está arraigado en una seguridad básica, que permanece más allá de todo. San Pablo dice que él quiere estar unido a Cristo para conocer el poder de su resurrección (Flp 3, 10). Es el poder que se manifestará una y otra vez también en tu existencia, porque Él vino para darte vida, y vida en abundancia (Jn 10, 10) (Christus vivit, 128).

 

Si alcanzas a valorar con el corazón la belleza de este anuncio y te dejas encontrar por el Señor; si te dejas amar y salvar por Él; si entras en amistad con Él y empiezas a conversar con Cristo vivo sobre las cosas concretas de tu vida, esa será la gran experiencia, esa será la experiencia fundamental que sostendrá tu vida cristiana (Christus vivit, 129).

 

Domingo IV de Pascua


 

 

LECTURAS


Hch 2, 14a. 36-41 | Sal 22, 1-6 | 1Pe 2, 20b-25
Jn 10, 1-10

En aquel tiempo, Jesús dijo: Les aseguro que el que no entra por la puerta en el corral de las ovejas, sino por otro lado, es un ladrón y un asaltante. El que entra por la puerta es el pastor de las ovejas. El guardián le abre y las ovejas escuchan su voz. Él llama a cada una por su nombre y las hace salir. Cuando las ha sacado a todas, va delante de ellas y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz. Nunca seguirán a un extraño, sino que huirán de él, porque no conocen su voz. Jesús les hizo esta comparación, pero ellos no comprendieron lo que les quería decir. Entonces Jesús prosiguió: Les aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos aquellos que han venido antes de mí son ladrones y asaltantes, pero las ovejas no los han escuchado. Yo soy la puerta. El que entra por mí se salvará; podrá entrar y salir, y encontrará su alimento. El ladrón no viene sino para robar, matar y destruir. Pero yo he venido para que las ovejas tengan Vida, y la tengan en abundancia.

 

REFLEXIÓN


La puerta del Reino

La comparación que nos ofrece el evangelio de hoy nos sitúa ante dos realidades bien diferentes, opuestas y separadas. De un lado está el corral. Es el lugar donde se guarda a las ovejas. Allí encuentran refugio frente al frío y el alimento necesario además de protección contra los animales dañinos. Fuera del corral es precisamente el lugar donde están esos animales. Fuera del corral no hay comida. Fuera del corral el frío puede ser mortal. Fuera del corral las ovejas están a la intemperie. El lobo amenaza. Nada hay seguro ahí afuera. Pero la comparación de Jesús no se centra ni en los peligros de fuera ni en las comodidades de dentro, sino en la puerta. La puerta es el paso obligado por el que las ovejas han de pasar para entrar en el corral. Jesús afirma que es la puerta o, también, que es el dueño de las ovejas. Conoce a cada una por su nombre. Las cuida, las alimenta, las protege. En oposición al ladrón, que salta la valla y sólo entra para robar y matar, Jesús ofrece a las ovejas vida y vida abundante.

Toda la comparación se basa, más allá de la imagen concreta, en la contraposición entre vida y muerte. Seguir a Jesús, acercarse a él, la puerta, es encontrarse con la vida. No entrar por esa puerta es quedarse afuera, aislado en medio de los peligros y amenazas. No entrar supone quedarse del lado de la muerte.

Pero ¿qué significa para nosotros hoy entrar por la puerta que es Jesús? Alguno podría pensar que la única solución para alejarse de los peligros de los que dicen que está lleno el mundo sería pasar todo el día metido en la Iglesia. Ése sería el lugar seguro. Pero se equivoca el que piensa así. Jesús deja bien claro que Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos.

Parece claro que entrar por la puerta que es Jesús, encontrarse con él, dejar que sea nuestro único dueño, cambia la vida de la persona. No es que cambie el lugar donde la persona tiene que vivir. Lo que cambia es la persona y su forma de relacionarse con el mundo. Tras pasar por la puerta que es Jesús, la persona puede entrar y salir. El mundo ya no es un lugar amenazador y lleno de peligros. Todo el mundo se ha convertido en un corral seguro donde puede encontrar pastos y vida. Teniendo a Jesús como pastor, podemos salir del corral con confianza, podemos mirar la realidad de otra manera. Sin miedo. La presencia del Resucitado llena el mundo y hace que las personas tengan vida y vida abundante. Con Jesús, el cristiano no tiene miedo a nada ni a nadie y su misma presencia en medio del mundo es portadora de salvación para ese mundo.

Somos comunidad cristiana en medio del mundo. ¿Contemplamos el mundo como creación de Dios y lugar de la presencia de Jesús? ¿Hemos pasado por la puerta de Jesús? ¿Qué significaría, en concreto para mí, pasar por la puerta que es Jesús?

(Y la Palabra se hizo fiesta, Fernando Torres, cmf, Editorial Claretiana, 2013)

 

ORACIÓN


Para rezar a solas o en comunión con nuestros seres queridos

YO SOY EL BUEN PASTOR (Jn 10, 13).

Señor, tu cultura campesina te hizo pensar en el pastor que guía un rebaño, que lo cuida, lo defiende y lo alimenta llevándolo a buenas praderas. Por cientos de años esta figura se quedó en la conciencia de la Iglesia, que se ve a sí misma como un rebaño y te mira a ti como a su verdadero y fiel pastor.

Pero los tiempos han cambiado. Esa imagen pastoril se nos ha quedado detenida. Hemos pasado de rebaño a comunidad; en buena hora. En el rebaño, las ovejas no piensan ni deciden. Solamente obedecen. En la comunidad, en cambio, las personas se sienten protagonistas de su propia historia, y responsables de su presente y su futuro. En la Iglesia de hoy, necesitamos ser más comunidad y menos rebaño. De todos modos, tú serás siempre el Pastor, el Guía, el Orientador, el que señala la ruta, el que va primero. Y yo te seguiré como persona, como amigo, como discípulo, no como oveja.

(Una palabra tuya, Agustín Cabré, Editorial Claretiana, 2015)

 

Para acompañar la jornada por las vocaciones

Los sueños viven en ti

Ahí, no lejos de aquí, se esconden esos sueños

que todos deseamos poder vivir;

no lejos de aquí, están en ti.

Ahí, no lejos de aquí, se esconden esos sueños

que todos deseamos poder vivir;

no lejos de aquí, están dentro de mí.

Sí nada puede hacer que nazcan esos sueños,

más que, querer y creer que es posible en mí…

Porque tú también has creído en mí, has creído en mí.

Y AHORA TÚ Y YO, PODEMOS DECIR A TODOS
QUE MIREN DENTRO DE SÍ,
QUE EN SU INTERIOR ESTÁ LO MEJOR
Y GUARDAN REGALOS POR DESCUBRIR. (Bis)

Y AHORA TÚ Y YO PODEMOS DECIR,
DESTAPA EL REGALO QUE HAY DENTRO DE TI.
DESTÁPALO, Y OFRÉCELO.

Sí, nada puede hacer…

Por tu abrazo yo, yo reconocí, lo mejor de mí.

(CD Volver a nacer, Fabiola Torrero Esteban, stj,
Producción y Distribución para América latina: Editorial Claretiana, 2012)

Pueden escucharlo en:

Cada hombre y cada mujer

Hay hermosura, más allá de la apariencia o de la estética de moda, en cada hombre y en cada mujer que viven con amor su vocación personal, en el servicio desinteresado por la comunidad, por la patria; en el trabajo generoso por la felicidad de la familia… comprometidos en el arduo trabajo anónimo y desinteresado de restaurar la amistad social… Hay belleza en la creación, en la infinita ternura y misericordia de Dios, en la ofrenda de la vida en el servicio por amor. Descubrir, mostrar y resaltar esta belleza es poner los cimientos de una cultura de la solidaridad y de la amistad social. Es acercarnos.

Es hacernos prójimos.

(El verdadero poder es el servicio, Jorge M. Bergoglio, Editorial Claretiana, 2ª ed., 2013)

 

En tiempos de fragilidad

Y en esta hermosa vocación artesanal de ser “crisma y caricia del que sufre” no tengas miedo de cuidar la fragilidad del hermano desde tu propia fragilidad: tu dolor, tu cansancio, tus quiebres; Dios los transforma en riqueza, ungüento, sacramento. (…)

La vocación no sería plena si excluyera nuestro barro, nuestras caídas, nuestros fracasos, nuestras luchas cotidia­nas: es en ella donde la vida de Jesús se manifiesta y se hace anuncio salvador. Gracias a ella descubrimos los dolores del hermano como propios. (…)

Que María nos conceda valorar el tesoro de nuestro barro, para poder cantar con ella el Magníficat de nuestra pequeñez junto con la grandeza de Dios.

(El verdadero poder es el servicio, Jorge M. Bergoglio, Editorial Claretiana, 2ª ed., 2013)

 

Oración por las vocaciones

Jesús que sientes compasión al ver la multitud que está como ovejas sin pastor, suscita, en nuestra Iglesia, una nueva primavera de vocaciones. Te pedimos que envíes: Sacerdotes según tu corazón que nos alimenten con el Pan de tu Palabra y en la mesa de tu Cuerpo y de tu Sangre; Consagrados que, por su santidad, sean testigos de tu Reino; Laicos que, en medio del mundo, den testimonio de ti con su vida y su palabra. Buen Pastor, fortalece a los que elegiste; y ayúdalos a crecer en el amor y santidad para que respondan plenamente a tu llamada. María, Madre de las vocaciones, ruega por nosotros. Amén.

 

GESTO


Hoy podemos pensar qué actitudes y qué cualidades tiene el Buen Pastor. Y con cuáles de esos rasgos nosotros, sus ovejas/discípulos, nos sentimos más cómodos, más identificados o cuáles más necesitamos en este momento. Podemos hacer una lista, ponerla en algún lugar visible de la casa, para recordarlas e intentar practicarlas a menudo.

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