Publicado el 4 comentarios

Diez tips para vivir y caminar el Adviento

Corona

Ya estamos transitando el tiempo de Adviento y con él un nuevo año litúrgico.

Adviento significa advenimiento, venida, arribo, llegada. Pero también: vuelta, retorno, regreso. En nuestro caso es la preparación a la llegada de Jesús.

Este tiempo tiene dos dimensiones: una escatológica, es decir: hacia el fin de los tiempos, que se refiere a la venida definitiva de Jesús. Abarca desde el primer domingo hasta el 15 de diciembre. La segunda parte del Adviento es histórica y se refiere a preparar el corazón para el nacimiento de Jesús en Belén. Abarca del 16 al 24 de diciembre, es decir hasta las vísperas de Navidad.

En ambos casos, el comienzo de este hermoso tiempo en su totalidad, la primera semana, se resume en una sola frase: estén preparados.

Esta preparación requiere de mucho ejercicio, oración y apertura de corazón. Para ayudarnos en esto hemos preparado 10 ideas que nos pueden ayudar, las cuales denominamos tips.

 

  1. Encuentra tu camino para recorrer.
  • Es bueno pensar este tiempo como un gran camino. En primer lugar, el camino de la vida que a todos nos toca transitar. El que Dios nos propone y no está exento de adversidades, aunque también de buenos momentos. La meta no es la felicidad, sino que ella es el camino en sí misma. La meta es el encuentro con Cristo en toda su plenitud y gloria, con quien viviremos eternamente. Para eso hemos sido creados. Pero una meta corta puede consistir en fortalecer nuestra relación personal con el Maestro. Dejarnos encontrar por Él en los pequeños detalles de la vida.

2. Intensifica tu diálogo con Dios.

  • La oración personal es el diálogo íntimo con Jesús. Es un diálogo del corazón, no una fórmula para el éxito. En nuestro caminar necesitamos de Dios constantemente y Él se alegra cuando lo buscamos como a un amigo. Es fiel y siempre responde de manera sorprendente.
  • La oración comunitaria por excelencia es la Misa. Una buena actitud a la que nos invita el Conciclio Vaticano II es la de celebrar juntos. No “ir a Misa” ni a “escuchar Misa”, sino a celebrarla como pueblo. Participar, es decir: ser parte de. En lo personal, prefiero las Misas celebradas de manera circular, con el altar en el centro. Es la mejor disposición para vivir la dimensión comunitaria de la Eucaristía. Aquí también incluimos la oración litúrgica. También es bueno el rezo de la Liturgia de las Horas o acercarte a grupos de oración, lo mismo que juntarse a rezar entre amigos y conocidos o con el grupo al que pertenecemos.

3. Traza un plan para este tiempo fuerte.

  • Podemos ponernos un objetivo diferente para cada semana, de acuerdo al Evangelio de cada domingo. Pero tiene que ser algo concreto que nos ayude a crecer, en todo el sentido de la palabra: que al llegar al 24 de diciembre, no seamos las mismas personas, sino que hayamos cambiado o renovado algo de nuestras vidas. Es bueno anotar ese pequeño plan y al terminar, colocarlo en el pesebre.

4.Elegir un personaje bíblico con el que te identifiques más.

  • Isaías, Juan Bautista, María son tres personajes principales del Adviento: ¿con cual nos identificamos? ¿podemos traerlos a la actualidad, a la realidad de hoy, y hacerlos hablar y expresarse sobre lo que estamos viviendo? Les propongo elegir alguno de ellos y anotar cinco actitudes suyas que nos pueden servir para nuestra vida personal.

5. Corrige hábitos y costumbres para crecer personalmente.

  • Es bueno buscar identificar aquellas costumbres que tengamos, que a veces no hablan bien de nosotros, y “darles una vuelta de tuerca”. Puede ser algo de nuestro carácter, tener más apertura, saludar, interesarse por los problemas del otro, levantarnos más temprano, ser más ordenados, etc. Es decir: dar vuelta para bien aquello de nosotros que sabemos que necesita un cambio.

6.Haz pequeños cambios de actitud que te fortalezcan interiormente.

  • Esto viene de la mano de lo anterior: si sabemos que en algo fallamos, cambiarlo. Pero en general, un cambio de actitud debería ser una decisión de fondo que podamos sostener en el tiempo. Busquemos algo que sepamos que podamos realizar y que no sea por entusiasmo sino por decisión.

7. Reconcíliate con los demás y con Dios.

  • Aquí no hablamos solo del sacramento, algo muy importante a lo que deberíamos acudir. Nos referimos más precisamente a conciliar con los demás. “Si alguien te ha fallado, es bueno recordar que también tu lo has hecho, basta de llorar”, dice la canción “Ten Calma”, de Martín Valverde. Buscá a la persona de quien te distanciaste y dale un abrazo. Démonos otra oportunidad.

8. Arma el pesebre con el corazón.

  • Vamos llegando a lo navideño. El 8 de diciembre es costumbre el armado del pesebre. Si podemos hacerlo en familia, mejor. Aunque sea algo pequeño, buscar un lugar importante de la casa y colocarlo allí, que sea especial. Y con ello, armar el pesebre en nuestro corazón. Entregarle a José y María lo mejor de nosotros, pero también lo más sucio, como el pesebre de Belén, para que nazca Jesús allí. Si está sucio, limpiemos lo mejor que podamos. Él va a hacer el resto cuando nazca.

9. Haz vigilia para recibir a Jesús lo mejor posible.

  • Esto quiere decir: prestar atención, despertarnos de la modorra, ponerle onda, salir de lo habitual. Podemos decirle a Jesús cuando vuelva: uh, perdón, me colgué. O podemos estar esperándolo con la mesa puesta y la casa limpia.

10. Conoce la mejor forma de armar la corona de Adviento

  • Lo dejamos para lo último a propósito. La corona de Adviento es un elemento cultural que la Iglesia tomó como símbolo de las cuatro semanas. Tal vez ya la hemos armado, podemos tener en cuenta esta idea: ponemos en una base redonda, cuatro velas, las cuales representan cada semana de Adviento. Adornamos, no con hojas artificiales sino con elementos naturales: muérdago, hiedra u otras plantas, tipo enredadera. Y dejamos que el verde se vaya diluyendo a lo largo de las primeras tres semanas. Es signo de la espera que se hace larga. En la última, cambiamos de nuevo y ponemos ramas verdes nuevas, como signo de que Jesús ya viene y la esperanza es más fuerte. Nos puede ayudar el kit de de Editorial Claretiana, que viene con el tríptico para que nos vayamos guiando.

Estos son los diez tips: una propuesta laical para vivir el Adviento en medio de nuestras realidades. Que, al llegar Jesús, tanto en el pesebre como al fin de los tiempos, nos encuentre viviendo lo mejor posible esta hermosa vida que Él nos regaló. Que tengamos un buen comienzo y un hermoso caminar en este tiempo tan lindo. Y no corramos para llegar:  caminemos para disfrutar, siempre mirando a los costados. Nos podemos llevar una gran sorpresa…

Pablo David Nobile

 

 

4 comentarios en “Diez tips para vivir y caminar el Adviento

  1. Muy feliz de recibir este artículo. Es un tiempo de preparación,de arrepentimiento, de amigarse con DIOS SUPREMO y Jesús y vivir su venida. Amén Amén.

    1. Gracias Roberto por el comentario. Esperamos que hayas comenzado bien el Adviento. Saludos en Cristo y María.
      Pablo de Claretiana.

      1. Muy interesante el como recorrer el camino!!! Gracias…

        1. Muchas gracias, Roque, por el comentario. Esperemos que podamos continuar este hermoso recorrido. Saludos en Cristo y María.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *