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Evangelio del día y comentario – 12 de abril de 2021

Jn 3, 1-8: Hay que renacer de nuevo

José Moscati (1927) Julio I, papa (352) Hch 4, 23-31: El Espíritu los llenó a todos Salmo 2: Dichosos los que se refugian en ti, Señor

Había un hombre del partido fariseo, llamado Nicodemo, una autoridad entre los judíos. 2 Fue a visitarlo de noche y le dijo: Maestro, sabemos que vienes de parte de Dios para enseñar, porque nadie puede hacer las señales que tú haces si Dios no está con él. 3 Jesús le respondió: Te aseguro que, si uno no nace de nuevo, no puede ver el reino de Dios. 4 Le responde Nicodemo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Podrá entrar de nuevo en el vientre materno para nacer? 5 Le contestó Jesús: Te aseguro que, si uno no nace del agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. 6 De la carne nace carne, del Espíritu nace espíritu. 7 No te extrañes si te he dicho que hay que nacer de nuevo. 8 El viento sopla hacia donde quiere: oyes su rumor, pero no sabes de dónde viene ni adónde va. Así sucede con el que ha nacido del Espíritu.

Comentario

¡Cuántas veces en la vida quisiéramos volver a nacer! Tomamos conciencia que muchas de las decisiones tomadas no ha sido las mejores. Nos damos cuenta de las equivocaciones, los errores, las falencias y debilidades que opacan nuestra vida. Es un deseo íntimo de querer comenzar de nuevo. Pero Jesús tiene una respuesta a esta legítima inquietud. El nacer de nuevo, no como un retroceder a lo que ya se ha caminado. Es “volver a nacer” pero desde el punto en que se va. Se trata de retomar la vida desde el trayecto caminado planteándose un nuevo horizonte existencial, el cual debe estar permeado desde los valores profundos e irrenunciables del Evangelio. Hoy se habla mucho en diversos escenarios del proyecto personal de vida. Y eso es precisamente lo que el Maestro le quiere hacer entender al discípulo. Hacer una mirada retrospectiva del camino recorrido para sacar lecciones de los avances y logros, pero también de las equivocaciones y falencias. ¿Estás dispuesto a nacer de nuevo desde la experiencia del Espíritu?

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Evangelio del día y comentario – 11 de abril de 2021

Jn 20, 19-31: A los ocho días, llegó Jesús

2o Domingo de Pascua Estanislao (1079) Hch 4, 32-35: Vivían unidos Salmo 117: Den gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia 1Jn 5, 1-6: El que nace de Dios vence al mundo

Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos con las puertas bien cerradas, por miedo a los judíos. Llegó Jesús, se colocó en medio y les dice: La paz esté con ustedes. 20Después de decir esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron al ver al Señor. 21Jesús repitió: La paz esté con ustedes. Como el Padre me envió, así yo los envío a ustedes. 22Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió: Reciban el Espíritu Santo. 23A quienes les perdonen los pecados les quedarán perdonados; a quienes se los retengan les quedarán retenidos. 24Tomás, llamado Mellizo, uno de los Doce, no estaba con ellos cuando vino Jesús. 25Los otros discípulos le decían: Hemos visto al Señor. Él replicó: Si no veo en sus manos la marca de los clavos, si no meto el dedo en el lugar de los clavos, y la mano por su costado, no creeré. 26A los ocho días estaban de nuevo los discípulos reunidos en la casa y Tomás con ellos. Se presentó Jesús a pesar de estar las puertas cerradas, se colocó en medio y les dijo: La paz esté con ustedes. 27Después dice a Tomás: Mira mis manos y toca mis heridas; extiende tu mano y palpa mi costado, en adelante no seas incrédulo, sino hombre de fe. 28Le contestó Tomás: Señor mío y Dios mío. 29Le dice Jesús: Porque me has visto, has creído; felices los que crean sin haber visto. 30Otras muchas señales hizo Jesús en presencia de sus discípulos, que no están relatadas en este libro. 31Éstas quedan escritas para que crean que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengan vida por medio de él.

Comentario

Atardecer, encerramiento, miedo… son los sentimientos que embargan el corazón de aquellos hombres (¡y mujeres!) después del doloroso episodio del calvario. La tarde es presagio de oscuridad. Pronto llegará la noche, la tiniebla, el lugar de la confusión y la incertidumbre. Normalmente en nuestros caseríos y aldeas cuando comienza a caer la tarde las personas se suelen encerrar en sus casas para resguardarse del peligro. Probablemente los caseríos de Nazaret y las afueras de Jerusalén no escapan a esta realidad. Pero el encerramiento que narra el evangelista no es solo de orden físico. Es el encerramiento del alma que se constriñe ante la confusión amarga que ha generado la muerte cruel del maestro. Igualmente, la proximidad de la noche genera miedo, y el encerramiento es la forma de protegerse del peligro que causa el miedo en el corazón del discípulo. Podríamos decir que la tristeza, la desazón, el terror, la inseguridad y la desconfianza son los oscuros nubarrones que inundan el corazón de aquellos que lo dejaron todo para seguir al Nazareno en la aventura del Reino de la vida.

El autor del cuarto evangelio llama la atención al lector para que caiga en cuenta de la situación de muerte que rodea a los discípulos. Es una escena ambientada para comprender luego el contraste de la siguiente narración. De repente el escenario cambia de color, todo se ilumina ante la presencia viva del Resucitado. Paz, vida, perdón, misión, Espíritu… son las palabras que ahora ocupan el lugar del miedo, la duda y la incertidumbre. Ahora la tristeza se convierte en alegría, la duda en certeza, el medio en fortaleza, el desconsuelo en esperanza. Son evidentemente los “signos sensibles” (sacramentales) de la presencia resucitada y renovadora de Jesús en medio de la comunidad discipular. Solo faltaba uno, Tomás. La duda y la perplejidad no le permiten comprender la experiencia maravillosa que sus compañeros de aventura le están contando.

Es imposible alcanzar a asimilar de buenas a primeras semejante noticia. Pero nuevamente el encuentro con el Maestro Vivo le permite a Tomás confesar desde lo hondo de su ser el señorío y la divinidad de su Señor. En los discípulos y en Tomás nos encontramos representados todos nosotros. Al comienzo, incertidumbre y miedo, oscuridad y duda; pero luego una alegría, una paz y una reconciliación que nos lanza a la misión. La presencia misteriosa y a la vez evidente del Resucitado se convierte en dinamismo misionero. ¿Alguna vez has tenido experiencias de oscuridad, duda, miedo? ¿Cómo las has afrontado? ¿Cómo ayudar a quienes les cuesta descubrir la presencia viva de Jesús en su vida? Compartir experiencias de resurrección en grupo.

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Evangelio del día y comentario – 10 de abril de 2021

Mc 16, 9-15: Proclamen la Buena Noticia

En octava de Pascua Mártires de San Juan de Dios (1936) Hch 4, 13-21: No podemos callar lo que hemos visto Salmo 117: Te doy gracias, Señor, porque me escuchaste

El primer día de la semana por la mañana resucitó Jesús y se apareció a María Magdalena, de la que había expulsado siete demonios. 10Ella fue a contárselo a los suyos, que estaban llorando y haciendo duelo. 11Ellos, al oír que estaba vivo y se le había aparecido, no le creyeron. 12Después se apareció con otro aspecto a dos de ellos que iban paseando por el campo. 13Ellos fueron a contárselo a los demás, pero tampoco a ellos les creyeron. 14Por último se apareció a los Once cuando estaban a la mesa. Les reprendió su incredulidad y obstinación por no haber creído a los que lo habían visto resucitado. 15Y les dijo: Vayan por todo el mundo proclamando la Buena Noticia a toda la humanidad.

Comentario

Marcos subraya el asunto del escepticismo y la incredulidad de los discípulos ante la noticia de la Resurrección de Jesús. Con esto se reafirma que este acontecimiento no fue de fácil asimilación para la comunidad discipular. Pero la presencia luminosa y amorosa de Jesús resucitado en medio de los discípulos va despertando y provocando en la conciencia profunda de ellos la experiencia del Resucitado. Es claro que la resurrección implica una nueva vida. Solo cuando están reunidos en comunidad pueden percibir el gozo pascual. La misión, el envío, es la ratificación de la vida resucitada del Señor Jesús. Tampoco para nosotros es fácil comprender con el corazón que Jesús es el vencedor de la muerte, de la injusticia, de la violencia y el pecado. Es en la comunidad, mediante la asidua meditación de la Palabra y compartiendo la comunión como podemos decir que Él vive y sentirnos enviados a anunciar la Buena Noticia por todas partes. ¿Qué signos de incredulidad frente a la Resurrección detectas en tu comunidad? ¿Cómo contrarrestarlos?

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Evangelio del día y comentario – 9 de abril de 2021

Jn 21, 1-14: Jesús les dio pan y pescado

En octava de Pascua Lorenzo de Irlanda (1180) Hch 4, 1-12: Ningún otro puede salvar Salmo 117: La piedra desechada es ahora la piedra angular

En aquel tiempo, Jesús se apareció de nuevo a los discípulos junto al lago de Tiberíades. Se apareció así: 2 Estaban juntos Simón Pedro, Tomás, llamado el Mellizo, Natanael de Caná de Galilea, los Zebedeos y otros dos discípulos. 3 Les dice Simón Pedro: Voy a pescar. Le responden: Nosotros también vamos. Salieron, y subieron a la barca; pero aquella noche no pescaron nada. 4 Al amanecer Jesús estaba en la playa; pero los discípulos no reconocieron que era Jesús. 5 Les dice Jesús: Muchachos, ¿tienen algo de comer? Ellos contestaron: No. 6 Les dijo: Tiren la red a la derecha de la barca y encontrarán. Tiraron la red y era tanta la abundancia de peces que no podían arrastrarla. 7 El discípulo amado de Jesús dice a Pedro: Es el Señor. Al oír Pedro que era el Señor, se ciñó la túnica, que era lo único que llevaba puesto, y se tiró al agua. … 9 Cuando saltaron a tierra, ven unas brasas preparadas y encima pescado y pan. 10Les dice Jesús: Traigan algo de lo que acaban de pescar. … 12Les dice Jesús: Vengan a comer. Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle quién era, porque sabían que era el Señor. 13Jesús se acercó, tomó pan y se lo repartió e hizo lo mismo con el pescado. 14Ésta fue la tercera aparición de Jesús, ya resucitado, a sus discípulos.

Comentario

Aunque estén juntos, sin Jesús nada es posible. Aún no amanece en el corazón de los discípulos. Falta la luz, el sol que nace de lo alto. Por eso todo el esfuerzo que se haga es vacío, estéril. Pero cuando las redes se echan en nombre de Jesús, entonces todo se transforma y la abundancia de los bienes salvíficos llena las cestas de nuestra existencia. Pero primero hay que despojarse de los trapos viejos y lanzarse al agua del nuevo bautismo que nos habilita para reconocer al Señor vivo en medio de nosotros que nos alimenta con el pan de la fraternidad y pescado de la libertad. Definitivamente, cuando estos valores del Evangelio se encarnan en nuestra vida somos capaces de sentir la presencia del Resucitado que nos acompaña siempre. La solidaridad entre los hermanos en torno al Maestro hace brillar la luz de la mañana en nuestra vida personal y comunitaria. ¿Qué signos de la presencia de Jesús Resucitado percibes en ti, en tu familia y en tu comunidad?

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Evangelio del día y comentario – 8 de abril de 2021

Lc 24, 35-48: El Mesías resucitará

En octava de Pascua Dionisio (s. II) Hch 3, 11-26: Dios lo resucitó Salmo 8: Señor, dueño nuestro, ¡qué admirable es tu nombre en toda la tierra!

Los dos discípulos de Emaús contaron lo que les había sucedido en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan. 36Estaban hablando de esto, cuando se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: La paz esté con ustedes. 37Espantados y temblando de miedo, pensaban que era un fantasma. 38Pero él les dijo: ¿Por qué se asustan tanto? ¿Por qué tantas dudas? 39Miren mis manos y mis pies, soy yo mismo. Tóquenme y vean, un fantasma no tiene carne y hueso, como ven que yo tengo. 40Dicho esto, les mostró las manos y los pies. 41Era tal el gozo y el asombro que no acababan de creer, entonces les dijo: ¿Tienen aquí algo de comer? 42Le ofrecieron un trozo de pescado asado. 43Lo tomó y lo comió en su presencia. 44Después les dijo: Esto es lo que les decía cuando todavía estaba con ustedes: que tenía que cumplirse en mí todo lo escrito en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos. 45Entonces les abrió la inteligencia para que comprendieran la Escritura. 46Y añadió: Así está escrito: que el Mesías tenía que padecer y resucitar de entre los muertos al tercer día; 47que en su nombre se predicaría penitencia y perdón de pecados a todas las naciones, empezando por Jerusalén. 48Ustedes son testigos de todo esto.

Comentario

Es curioso que en estos días nos hemos encontrado con preguntas: ¿A quién buscas? ¿De qué hablan? ¿Qué ha pasado? ¿Por qué se asustan? ¿Por qué tantas dudas? Estas preguntas dejan ver el miedo, la duda y la incertidumbre de los discípulos. Posiblemente fueron las preguntas que se hicieron los primeros discípulos ante el acontecimiento misterioso y maravilloso del Resucitado. Preguntas que van revelando respuestas. Son respuestas que alcanzan lo más hondo del ser humano que se abre a la experiencia del Espíritu. Son las respuestas que llenan de sentido la existencia, que devuelven la esperanza en medio del fracaso, que animan la alegría en medio de la tristeza y que comunican el vigor en medio de la debilidad. Quizá también son nuestras preguntas desde el lugar de la incertidumbre de la vida. Pero ahí está el Maestro interpelando e iluminando con su palabra, compartiendo el pan del amor y de la paz con nosotros. ¿Cuáles son tus preguntas más hondas frente a la vida? ¿Has encontrado respuesta? ¿Dónde?

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Evangelio del día y comentario – 7 de abril de 2021

Lc 24, 13-35: Lo reconocieron al partir el pan

En octava de Pascua Juan Bautista de la Salle, fundador (1719) Hch 3, 1-10: En nombre de Jesucristo, camina Salmo 104: Que se alegren los que buscan al Señor

Dos discípulos de Jesús iban andando aquel mismo día a un pequeño pueblo llamado Emaús, que está a unos diez kilómetros de Jerusalén. 14En el camino conversaban sobre todo lo sucedido. 15Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona los alcanzó y se puso a caminar con ellos. 16Pero ellos tenían los ojos incapacitados para reconocerlo… 28Se acercaban al pueblo adonde se dirigían, y él hizo ademán de seguir adelante. 29Pero ellos le insistieron: Quédate con nosotros, que se hace tarde y el día se acaba. Entró para quedarse con ellos; 30y, mientras estaba con ellos a la mesa, tomó el pan, lo bendijo, lo partió y se lo dio. 31Entonces se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Pero él desapareció de su vista. 32Se dijeron uno al otro: ¿No sentíamos arder nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba la Escritura? 33Se levantaron al instante, volvieron a Jerusalén y encontraron a los Once con los demás compañeros, 34que afirmaban: Realmente ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón. 35 Ellos por su parte contaron lo que les había sucedido en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

Comentario

Este famoso texto de los caminantes de Emaús visibiliza la realidad de todos los discípulos que ante el espectáculo de la cruz han perdido la esperanza y prefieren volver atrás. El camino es demasiado arriesgado y el horizonte oscuro y perplejo. El sentimiento que se intuye en la conversación es de fracaso y tristeza. Pero, ¡oh sorpresa! Alguien se junta al coloquio… pregunta atrevida “¿de qué hablan?”. Y sigue otra pregunta: “¿Qué ha pasado?”. La respuesta es retadora: “¿usted no sabe?”. Y sin embargo estas preguntas son el pretexto para iniciar una catequesis que permite entender el acontecimiento. Es necesario releer la Escritura desde la clave de Jesús para comprender el hecho de la resurrección. Luego el reconocimiento: es Él, el Maestro que está vivo en la Palabra, en el pan compartido y en la misión. Hay que darse la vuelta y volver para comunicar esta experiencia que encendió el corazón de los caminantes. ¿En el camino de tu vida, te has encontrado con el Maestro? ¿Cómo ha sido ese encuentro?

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Evangelio del día y comentario – 6 de abril de 2021

Jn 20, 11-18: He visto al Señor

En octava de Pascua Ceferino Agostini, fundador (1896) Hch 2, 36-41: Bautícense en nombre de Jesús Salmo 32: La misericordia del Señor llena la tierra

María estaba afuera, llorando junto al sepulcro. Mientras lloraba se inclinó hacia el sepulcro 12y ve dos ángeles vestidos de blanco, sentados: uno a la cabecera y otro a los pies del lugar donde había estado el cadáver de Jesús. 13Le dicen: Mujer, ¿por qué lloras? María responde: Porque se han llevado a mi señor y no sé dónde lo han puesto. 14Al decir esto, se dio media vuelta y ve a Jesús de pie; pero no lo reconoció. 15Jesús le dice: Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas? Ella, creyendo que era el jardinero, le dice: Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo iré a buscarlo. 16Jesús le dice: ¡María! Ella se vuelve y le dice en hebreo: Rabbuni, que significa maestro. 17Le dice Jesús: Déjame, que todavía no he subido al Padre. Ve a decir a mis hermanos: Subo a mi Padre, el Padre de ustedes, a mi Dios, el Dios de ustedes. 18María Magdalena fue a anunciar a los discípulos: He visto al Señor y me ha dicho esto.

Comentario

Mujer, ¿por qué lloras? Es la pregunta que tanto los ángeles como Jesús le hacen a María Magdalena. Ante la inminencia de la muerte y la “desaparición” del cadáver solo queda desconsuelo y desesperanza. Cuántas mujeres en el mundo, en nuestra América, lloran desconsoladas ante la desaparición de sus hijos o sus familiares cercanos. María expresa el dolor ante la impotencia frente a la muerte matada. No solo se ha matado el cuerpo. También la esperanza, el amor y la fe. Jesús agrega otra pregunta ¿A quién buscas? Es la misma pregunta que resonó en la noche de la traición. Ahora la respuesta lo ilumina todo. El nombre de María pronunciado en los labios de Jesús expresa una nueva relación. Él es el Maestro que envía a la discípula a anunciar la buena noticia a los hermanos de aquel entonces y de todos los tiempos. Hasta a ti también ha llegado el eco armonioso de aquel envío. ¿En qué circunstancias próximas has escuchado la voz suave y esperanzadora del resucitado?

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Evangelio del día y comentario – 5 de abril de 2021

Mt 28, 8-15: Me verán en Galilea

En octava de Pascua Vicente Ferrer (1419) Hch 2, 14.22-23: Dios resucitó a Jesús Salmo 15: Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti

Las mujeres se alejaron rápidamente del sepulcro, llenas de miedo y gozo, y corrieron a dar la noticia a los discípulos. 9 Jesús les salió al encuentro y les dijo: ¡Alégrense! Ellas se acercaron, se abrazaron a sus pies y se postraron ante él. 10Jesús les dijo: No teman; avisen a mis hermanos que vayan a Galilea, donde me verán. 11Mientras ellas caminaban, algunos de la guardia fueron a la ciudad y contaron a los sumos sacerdotes todo lo ocurrido. 12Éstos se reunieron a deliberar con los ancianos y ofrecieron a los soldados una buena suma 13encargándoles: Digan que durante la noche, mientras ustedes dormían, llegaron los discípulos y robaron el cadáver. 14Si llega la noticia a oídos del gobernador, nosotros lo tranquilizaremos para que no los castigue. 15Ellos aceptaron el dinero y siguieron las instrucciones recibidas. Así se difundió ese cuento entre los judíos hasta el día de hoy

Comentario

El encuentro con el Resucitado desinstala, moviliza, pone al creyente a correr velozmente a comunicar la buena noticia: Él no está muerto, Él está vivo, muy vivo. Y son mujeres, aquellas marginadas, vilipendiadas y excluidas del sistema socio-religiosos imperante. Son ellas las primeras en enterarse de este acontecimiento misterioso y maravilloso, gozoso y tenebroso. Porque así es el lenguaje de Dios. En todo caso es un acontecimiento que moviliza en dos sentidos. A las mujeres, a compartir su experiencia de encuentro con el Resucitado con los tristes discípulos. A los soldados, a contar lo sucedido a los representantes del sistema de muerte vigente. Ellas reciben la gratuidad y el gozo de la paz y el amor que se desprende del amado; ellos, los guardias, el soborno, la corrupción y la mentira. Dos actitudes y dos opciones contrastantes frente al resucitado. Ante Jesús pascual no se puede ser indiferente, o se le acepta o se le rechaza. ¿Qué actitudes provoca en las personas de tu entorno la noticia del Señor Resucitado?

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Evangelio del día y comentario – 4 de abril de 2021

Jn 20, 1-9: Él había de resucitar

PASCUA DE RESURRECCIÓN Hch 10, 34a.37-43: Hemos comido y bebido con Él Salmo 117: Este es el día en que actuó el Señor: sea nuestra alegría y nuestro gozo Col 3, 1-4: Busquen los bienes de arriba

El primer día de la semana, muy temprano, cuando todavía estaba oscuro, María Magdalena va al sepulcro y observa que la piedra está retirada del sepulcro. 2 Llega corriendo a donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, el que era muy amigo de Jesús, y les dice: Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto. 3 Salió Pedro con el otro discípulo y se dirigieron al sepulcro. 4 Corrían los dos juntos; pero el otro discípulo corría más que Pedro y llegó primero al sepulcro. 5 Inclinándose vio las sábanas en el suelo, pero no entró. 6 Después llegó Simón Pedro, que le seguía y entró en el sepulcro. Observó los lienzos en el suelo 7 y el sudario que le había envuelto la cabeza no en el suelo con los lienzos, sino enrollado en lugar aparte. 8 Entonces entró el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó. 9 Todavía no habían entendido que, según la Escritura, él debía resucitar de entre los muertos.

Comentario

Comenzamos el itinerario pascual. Este es el tiempo litúrgico más importante, siendo todos importantes, porque el fundamento de nuestra fe es la resurrección del Señor. La Palabra, particularmente los textos evangélicos, hablan de esa experiencia de resurrección que se va desvelando progresivamente. Es un “crescendo” que va intensificando progresivamente la fuerza de la resurrección. Es el tiempo de peregrinar del miedo a la confianza, de la incertidumbre a la certeza, de la mentira a la verdad, de la muerte a la VIDA. Es tiempo de luz y esperanza, de paz y amor compasivo. Es el tiempo de Dios.

El pasaje de Juan que hemos escuchado da sensación de movimiento: correr, entrar, verbos que indican movimiento, búsqueda, andadura. María de Magdala, la primera discípula que testifica la resurrección mantiene viva la esperanza. Ese hombre que la amó entrañablemente, con un amor auténtico, sin ningún interés, sin ningún deseo impúdico larvado, esa mujer que se sintió transformada radicalmente por el amor de aquel hombre que le hizo virar su existencia, que llenó de sentido nuevo su vida, ella es la elegida para experimentar el vacío de la tumba pero también la nueva presencia del Señor. Va presurosa al sepulcro, todavía con la incertidumbre de la noche que termina, pero con la esperanza del día que despunta. Oh sorpresa, no está ahí, hay que alertar, lo han robado, se lo ha arrebatado. Y Pedro y Juan, los dos cercanos al maestro, también corren presurosos, pero algo está pasando, no es una desaparición cualquiera, todo está en orden. Aunque Él no está allí hay un aire de novedad en todo esto. Y entonces “vio y creyó”. Algo se ilumina en el corazón del discípulo que le dice que lo nuevo está por venir, que la muerte no ha podido derrotar a la vida, que el imperio del odio ha sido derrotado por la intensidad del amor, de un amor entregado, de amor que todo lo permea y lo transforma.

Ya la aurora desvela la intensidad de la luz del nuevo sol que brillará por siempre en el corazón de todas las personas de buena voluntad que se abren generosos al misterio de la vida. Corramos presurosos a participar gozosos del gran acontecimiento de una vida donada y despojada en el altar de la cruz que ahora se desborda torrencialmente en el amor que todo lo transforma y lo llena de luz y de paz. Corramos a decirles a otros que Él no está en la tumba, que anda vivo por ahí, por las calles y campos, derramando misericordia y esperanza para todas las gentes de corazón sincero y dispuesto. ¿Cómo vives en tu familia y comunidad la experiencia de la resurrección?

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Evangelio del día y comentario – 3 de abril de 2021

Mc 16, 1-7: Jesús ha resucitado

VIGILIA PASCUAL EN LA NOCHE SANTA Gn 1, 1–2, 2: Dios crea con su palabra Salmo 32: La misericordia del Señor llena la tierra Rom 6, 3-11: Cristo ya no muere

Cuando pasó el sábado, María Magdalena, María de Santiago y Salomé compraron perfumes para ir a ungirlo. 2 El primer día de la semana, muy temprano, cuando amanecía, llegaron al sepulcro. 3 Se decían: ¿Quién nos moverá la piedra de la entrada del sepulcro? 4 Alzaron la vista y observaron que la piedra estaba movida. Era muy grande. 5 Al entrar al sepulcro, vieron un joven vestido con un hábito blanco, sentado a la derecha; y quedaron sorprendidas. 6 Les dijo: No tengan miedo. Ustedes buscan a Jesús Nazareno, el crucificado. No está aquí, ha resucitado. Miren el lugar donde lo habían puesto. 7 Vayan ahora a decir a sus discípulos y a Pedro que irá delante de ellos a Galilea. Allí lo verán, como les había dicho.

Comentario

Sábado de reposo, de descansar tras culminar la obra. El descanso de la sepultura para el sufrimiento es la recompensa a la intensidad por la tortura implacable. El dolor cansa y empuja el anhelo de que todo acabe. Desmayarse. Desaparecer. Pasar la página. El Mesías de Dios descansa; ha muerto. Flacidez, oscuridad y silencio incuban en la tumba, mientras el Padre se dispone a removerlo todo, a hacer algo nuevo. La boca de la tumba de Jesús invita al creyente a ir adentro, a morir con Él, como ocurrió en el bautismo. Morir con Él es dejar que los afanes egoístas que nos acicatean desmayen y mueran. Honor, riqueza, sexo, soberbia y poder que han corrompido la vida hasta hacerla ansiosa, dolorosa e insoportable, deben volverse polvo, desaparecer. Todo quieto, inerme. Solo entonces la voz de Dios dirá una palabra y ese hálito le dará forma a la vida nueva. Dios abrirá la tumba para liberar a su Hijo, a todos sus hijos. Y dijo Dios…