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Evangelio del día y comentario – 21 de junio de 2021

Mt 7, 1-5: Saca primero la viga de tu ojo

Luis Gonzaga (1591) Gn 12, 1-9: Abrahán marchó, obedeciendo al Señor Salmo 33: Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad

Dijo Jesús: No juzguen y no serán juzgados. 2 Del mismo modo que ustedes juzguen se los juzgará. La medida que usen para medir la usarán con ustedes. 3 ¿Por qué te fijas en la pelusa que está en el ojo de tu hermano y no miras la viga que hay en el tuyo? 4 ¿Cómo te atreves a decir a tu hermano: Déjame sacarte la pelusa del ojo, mientras llevas una viga en el tuyo? 5 ¡Hipócrita!, saca primero la viga de tu ojo y entonces podrás ver claramente para sacar la pelusa del ojo de tu hermano.

Comentario

Jesús con estas explicaciones del código de las bienaventuranzas nos pide en primer lugar una continua autocrítica de nosotros mismos. Una evaluación permanente de nuestras vidas y de nuestras conductas, porque puede ser que tengamos una viga, una mancha permanente en el ojo, que es el espejo del corazón y de esa manera no estamos capacitados para juzgar a nadie. Por otra parte, aunque somos testigos de maldades evidentes que se cometen en el mundo todos los días y de las cuales necesariamente tenemos que dar una opinión y tal vez una denuncia profética, el juicio último se lo debemos reservar al Dios de la misericordia. Que dejemos esa tarea solo a Dios. Hasta cinco veces aparece el verbo “juzgar” en estos pocos versos. El ser humano al hacerlo en este sentido de condenar, se atribuye aspectos de la vida que solo le corresponden a Dios. En el fondo, nos pide ser misericordiosos para que el día del examen final de nuestras vidas, Dios sea misericordioso con nosotros. ¿Practicas la misericordia?

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Evangelio del día y comentario – 20 de junio de 2021

Mc 4, 35-40: ¿Quién es este a quien las aguas obedecen?

12º Ordinario Silverio (537) Job 38, 1.8-11: Aquí se romperá la arrogancia de tus olas Salmo 106: Den gracias al Señor, porque es eterna su misericordia 2Cor 5, 14-17: Lo viejo ha pasado, llega lo nuevo

Un día al atardecer dijo Jesús a sus discípulos: Pasemos a la otra orilla. Ellos despidieron a la gente y lo recogieron en la barca tal como estaba; otras barcas lo acompañaban. Se levantó un viento huracanado, las olas rompían contra la barca que se estaba llenando de agua. Él dormía en la popa sobre un cojín. Lo despertaron y le dijeron: Maestro, ¿no te importa que naufraguemos? Él se levantó, increpó al viento y ordenó al lago: ¡Calla, enmudece! El viento cesó y sobrevino una gran calma. Y les dijo: ¿Por qué son tan cobardes? ¿Aún no tienen fe?

Comentario

¿Quién es este que hasta el viento y las aguas le obedecen? En los textos de este domingo aparece la furia del mar como el protagonista, el símbolo perfecto para entender la furia de los acontecimientos actuales del mundo que provocan destrucción y por supuesto la herida que hemos causado al planeta tierra. El mar con la arrogancia de sus olas es un tema recurrente en las culturas semitas y en la tradición bíblica. Dios habla a Job en medio de la tormenta y se manifiesta como dueño absoluto del universo. El Señor del cielo y la tierra domina el poderío misterioso del mar y le asigna sus fronteras. En el nuevo testamento ya no habla Dios desde las tormentas de la naturaleza sino desde las tormentas históricas que llevan a Jesús y a los pobres de la tierra a una muerte injusta. Ahora Dios habla en su Hijo Jesús, que es la presencia humana de Dios y que se atreve incluso a dormir en medio de una tempestad. En el texto de Marcos se habla de las tormentas que han causado las prácticas, la defensa de la vida, y los signos del Reino que realiza Jesús. Jesús ha entrado en el mar de la historia con sus olas conflictivas. Parece que duerme, pero lleva el control de la historia. Los discípulos no tienen que asustarse tanto. Porque el miedo es peor que la falta de fe. El miedo paraliza y no nos ayuda a entrar en la dinámica del proyecto de Jesús.

El Señor Jesús restaura la furia del mar con una nueva creación, es el hombre nuevo que convierte el huracán de la historia en una brisa suave, como nos recuerda el bello salmo de este domingo. El mar como el lugar de los poderes de la muerte para la cultura judía se convierte ahora en símbolo de una criatura nueva, de una nueva creación. Cristo ha recibido del Padre el poder de la nueva creación. Jesús es el Alfa y la Omega del universo. Podemos intuir que ante la situación actual del planeta que, para algunos científicos, lo hemos convertido en un enfermo en estado terminal, la memoria de un Cristo viajando en una frágil embarcación y en un mar embravecido nos da la esperanza para experimentar su presencia de Señor resucitado en todas nuestras pequeñas prácticas en favor de la ecología integral.

Contemplando al señor Jesús como meta del universo, sentimos una energía especial que engendra en nosotros una gran fortaleza para seguir programando en comunión con Él las pequeñas prácticas en defensa de la madre tierra, hacia un cielo nuevo y una tierra nueva donde habite la justicia. Nuestras vidas son pequeñas embarcaciones. Si Jesús está adentro, las tormentas se convertirán en brisa suave.

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Evangelio del día y comentario – 19 de junio de 2021

Mt 6, 24-34: No se agobien por el mañana

Romualdo, fundador (1027) 2Cor 12, 1-10: A gusto presumo mis debilidades Salmo 33: Gusten y vean qué bueno es el Señor

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Nadie puede estar al servicio de dos señores, pues u odia a uno y ama al otro o apreciará a uno y despreciará al otro. No pueden estar al servicio de Dios y del dinero. 25Por eso les digo que no anden angustiados por la comida y la bebida para conservar la vida o por la ropa para cubrir el cuerpo. ¿No vale más la vida que el sustento?, ¿el cuerpo más que la ropa? 26Miren las aves del cielo: no siembran ni cosechan ni recogen en graneros, y sin embargo, el Padre del cielo las alimenta. ¿No valen ustedes más que ellas?… El Padre del cielo sabe que ustedes tienen necesidad de todo aquello. 33Busquen primero el reino de Dios y su justicia, y lo demás lo recibirán por añadidura. 34Por eso, no se preocupen del mañana, que el mañana se ocupará de sí. A cada día le basta su problema.

Comentario

Estamos siendo instruidos por Jesús que explica el sentido del código del Reino, el código de las Bienaventuranzas. Hoy continúa instruyéndonos sobre el sentido de la primera: Felices los que tienen corazón de pobre. Es la puerta de entrada al resto de las bienaventuranzas. Entender la primera es esencial para avanzar en la vivencia de las otras siete. Se trata de la propuesta de crear una nueva sociedad, una sociedad alternativa a la injusta de este modelo de mundo donde el dinero manda. Es una sociedad del compartir que intenta destronar al dios dinero que arrasa con la vida de los pobres y del planeta entero. Hay dos maneras de vivir, de ser humano: o con Dios, el Dios del Reino, el Dios del proyecto de las Bienaventuranzas o con el señor dinero. Son dos maneras de vivir radicalmente opuestas. Si ponemos en el corazón el dinero, las cuentas bancarias, los lujos, las compras suntuosas y los caprichos, cerraremos el corazón al proyecto de Dios, olvidaremos la vida de los pobres.

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Evangelio del día y comentario – 18 de junio de 2021

Mt 6, 19-23: Donde está tu tesoro, está tu corazón

Juliana de Falconieri, fundadora (1341) 2Cor 11, 18.21b-30: Todos ustedes me preocupan Salmo 33: El Señor libra a los justos de todas sus angustias

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: No acumulen tesoros en la tierra, donde la polilla y la herrumbre los destruyen, donde los ladrones perforan paredes y roban. 20Acumulen tesoros en el cielo, donde no roe la polilla ni destruye la herrumbre, donde los ladrones no abren brechas ni roban. 21Pues donde está tu tesoro, allí estará también tu corazón. 22La lámpara del cuerpo es el ojo: por tanto, si tu ojo está sano, todo tu cuerpo estará lleno de luz; 23pero si tu ojo está enfermo, todo tu cuerpo estará lleno de oscuridad. Y si tu fuente de luz está a oscuras, ¡cuánta oscuridad habrá!

Comentario

Las cosas del cielo en el lenguaje de Jesús son las buenas noticias del código de las bienaventuranzas. Ya el cielo está aquí entre nosotros cuando se hace presente la justicia del Reino. Las cosas de la tierra son para Jesús la acumulación del dinero, la ambición, que primero anidan en el corazón y luego se convierten en riqueza injusta destructora de la vida de los pobres. Hay un peligro latente en acumular cosas de la tierra que están descritas en las mala-venturanzas de Jesús. No hay ningún peligro, sino un camino de felicidad, en acumular las cosas del cielo. Cuando más se acumulen cosas del cielo más se comparte, más se siembra la felicidad, la justicia, la alegría interior y la paz. No hay comején que destruya este tesoro. No hay ladrón capaz de arrebatar ese tesoro. Por eso el gran reto es llenar los corazones de los valores del reinado de Dios y tener unos ojos, que son las ventanas del corazón, para ver el mundo con los ojos de Jesús.

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Evangelio del día y comentario – 17 de junio de 2021

Mt 6, 7-15: Ustedes oren así

Gregorio Barbarigo (1687) Avito (530) 2Cor 11, 1-11: Gratis les anuncié el Evangelio Salmo 110: Justicia y verdad son las obras de tus manos, Señor

En aquel tiempo dijo Jesús dijo a sus discípulos: Cuando ustedes recen no sean charlatanes como los paganos, que piensan que por mucho hablar serán escuchados. 8 No los imiten, pues el Padre de ustedes sabe lo que necesitan antes de que se lo pidan. 9 Ustedes oren así: ¡Padre nuestro que estás en el cielo! Santificado sea tu Nombre, 10venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo; 11danos hoy nuestro pan de cada día, 12perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; 13no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. 14Pues si perdonan a los demás las ofensas, su Padre del cielo los perdonará a ustedes, 15pero si no perdonan a los demás, tampoco el Padre los perdonará a ustedes.

Comentario

El rezo del Padre Nuestro brota del sermón de la montaña. Es el rezo del código del Reino. Jesús nos advierte que Dios conoce de antemano lo que necesitamos. No tenemos que hacer de nuestros rezos una información a Dios de lo que nos pasa. Rezamos para abrir el corazón a la invasión de Dios. Nos enseña a rezar como Él rezaba. Lo primero de todo es dar a Dios un nombre nuevo que sea tierno y cariñoso: el Padre del Cielo, la Madre del cielo. Lo primero al rezar es experimentar ese nombre bello que nos revela Jesús, como el infinitamente cercano, el Abba cariñoso. Luego nos enseña a rezar comunitariamente. Con un “nosotros” permanente. Padre “nuestro”, el pan “nuestro”, las ofensas “nuestras”, etc. Nos enseña a rezar por la causa que está viva y presente en el mundo, por su agenda de trabajo, por su causa que es el reinado de Dios por encima del rezo egoísta de nuestras pequeñas necesidades. ¿De verdad nuestros rezos se parecen al rezo del Padre Nuestro?

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Evangelio del día y comentario – 16 de junio de 2021

Mt 6, 1-6.16-18: Tu Padre te recompensará

Juan Francisco de Regis (1640) 2Cor 9, 6-11: Dios ama al que da con alegría Salmo 111: Dichoso quien teme al Señor

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Cuídense de hacer obras buenas en público solamente para que los vean; de lo contrario no serán recompensados por su Padre del cielo. 2 Cuando des limosna no hagas tocar la trompeta por delante, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles para que los alabe la gente. Les aseguro que ya han recibido su paga. 3 Cuando tú hagas limosna, no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; 4 de ese modo tu limosna quedará escondida, y tu Padre, que ve en lo escondido, te lo pagará. 5 Cuando ustedes oren no hagan como los hipócritas, que gustan rezar de pie en las sinagogas y en las esquinas para exhibirse a la gente. Les aseguro que ya han recibido su paga. 6 Cuando tú vayas a orar, entra en tu habitación, cierra la puerta y reza a tu Padre a escondidas. Y tu Padre, que ve en lo escondido, te lo pagará. 16Cuando ustedes ayunen no pongan cara triste como los hipócritas, que desfiguran la cara para hacer ver a la gente que ayunan. Les aseguro que ya han recibido su paga. 17Cuando tú ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, 18de modo que tu ayuno no lo vean los demás, sino tu Padre, que está escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te lo pagará.

Comentario

Jesús critica con fuerza la hipocresía en las tres formas religiosas tradicionales de piedad del judaísmo, aplicable también a todas las religiones. Podemos seguir haciendo esas tres prácticas solo que ahora cambiaron su clave: las tres están orientadas a vivir la nueva manera de ser seres humanos que brota del sermón de la montaña: la bondad y el amor al hermano incluido el prójimo que nos persigue y nos odia. No ayunamos solo por higiene, por salud corporal, ayunamos porque así lo que ahorro al ayunar se lo damos a los pobres, no hago limosna por exhibicionismo sino para convertir mi corazón a la solidaridad contra este mundo injusto, ni rezo solamente para pedir favores individuales, para mí o para mi familia, o para mi iglesia, sino que rezo, con la metodología propia de Jesús que nos trazó en el Padre Nuestro, para abrir el corazón al hoy de Dios que me está gritando en el sufrimiento de los excluidos, y en la destrucción de la madre tierra.

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Evangelio del día y comentario – 15 de junio de 2021

Mt 5, 43-48: Amen a sus enemigos

Micaela, fundadora (1865) 2Cor 8, 1-9: Cristo se hizo pobre por ustedes Salmo 145: Alaba, alma mía, al Señor

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Ustedes han oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo. 44Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, oren por sus perseguidores. 45Así serán hijos de su Padre del cielo, que hace salir su sol sobre malos y buenos y hace llover sobre justos e injustos. 46Si ustedes aman sólo a quienes los aman, ¿qué premio merecen? También hacen lo mismo los recaudadores de impuestos. 47Si saludan sólo a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? También hacen lo mismo los paganos. 48Por tanto, sean perfectos como es perfecto el Padre de ustedes que está en el cielo.

Comentario

La síntesis de la ley y los profetas que Jesús no ha venido a destruir sino a dar cumplimiento, encuentra en este texto y en todo el sermón de la montaña su verdadera plenitud. Ya no existe el prójimo como el perteneciente a mi clan, a mi tribu, a mi pueblo. Ya no basta con ser hospitalarios con huérfanos, viudas y extranjeros. Prójimo es toda persona humana en problemas, incluidos los enemigos. Ahora es un precepto abarcador donde los enemigos son sujetos de amor y perdón. Este dinamismo nuevo empieza por rezar por el perseguidor, haciendo primero en el propio corazón la paz con los enemigos antes de hacerla externa en palabras y obras. Al rezar ya hemos iniciado la nueva humanidad reconciliada, desde el profundo del corazón va a surgir una creación de comunidad nueva. Porque también los pecadores aman a sus semejantes. Cristo es radical, va a la raíz y este mensaje nos acerca al Dios de Jesús, el Perdonador. Nos da el derecho de llamarnos de verdad hijos e hijas de Dios.

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Evangelio del día y comentario – 14 de junio de 2021

Mt 5, 38-42: No hagan frente a quien les agravia

Anastasio, Digna y Félix, mártires (s. IX) 2Cor 6, 1-10: Somos servidores de Dios Salmo 97: El Señor da a conocer su victoria

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Ustedes han oído que se dijo: Ojo por ojo, diente por diente. 39Pues yo les digo que no opongan resistencia al que les hace mal. Antes bien, si uno te da una bofetada en tu mejilla derecha, ofrécele también la otra. 40Al que quiera ponerte pleito para quitarte la túnica déjale también el manto. 41Si uno te obliga a caminar mil pasos, haz con él dos mil. 42Da a quien te pide y no des la espalda a quien te pide prestado.

Comentario

La Ley del Talión intentaba proteger al menos una parte del cuerpo para evitar la destrucción total: en este caso los dos ojos. Era imponer al malvado la misma pena del daño que causó. Significaba un mínimo progreso con respecto a la venganza total algo arraigado en lo más profundo del corazón humano. Pero con esa ley el mundo irá quedando poco a poco sin ojos. Se trataba de un orden jurídico muy actual que, por desgracia, todavía está arraigado en la vida humana. Jesús desde el nuevo código del Reino, el código de las bienaventuranzas nos pide el amor para los que causan la violencia y el mal. Es como la antítesis de la ley del Talión. Esta es la paradoja del cristianismo hacer el bien a los que nos maltratan, rezar por los que nos persiguen. Se rompe el orden jurídico por el nuevo orden del amor sin límites. Al orden jurídico se impone el orden del amor. Esa manera de vivir, que es la esencia del Evangelio, es el único camino para ser felices.

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Evangelio del día y comentario – 13 de junio de 2021

Mc 4, 26-34: El Reino es como una semilla de mostaza

11º Ordinario Antonio de Padua (1231) Ez 17, 22-24: Ensalcé un árbol humilde Salmo 91: Es bueno dar gracias al Señor 2Cor 5, 6-10: Nuestro único deseo es agradar a Dios

En aquel tiempo decía Jesús a la muchedumbre: El reino de Dios es como un hombre que sembró un campo: 27de noche se acuesta, de día se levanta, y la semilla germina y crece sin que él sepa cómo. 28La tierra por sí misma produce fruto: primero el tallo, luego la espiga, y después el grano en la espiga. 29En cuanto el grano madura, mete la hoz, porque ha llegado la cosecha. 30Dijo también: ¿Con qué compararemos el reino de Dios? ¿Con qué parábola lo explicaremos? 31Con una semilla de mostaza: cuando se siembra en tierra es la más pequeña de las semillas; 32después de sembrada crece y se hace más alta que las demás hortalizas, y echa ramas tan grandes que las aves del cielo pueden anidar a su sombra. 33Con muchas parábolas como éstas les exponía la Palabra, conforme a lo que podían comprender. 34Sin parábolas no les exponía nada; pero aparte, a sus discípulos les explicaba todo.

Comentario

Los textos de este domingo nos anuncian, con especial pedagogía, que en este mundo está en marcha una construcción colectiva y una siembra de vida universal. Que hay un sembrador de vida nueva en el terreno de la historia. Que esta causa tan grande se lleva adelante con una metodología alternativa, la metodología de Dios. No la de los poderes del mundo. No desde la soberbia de los imperios sino desde lo pequeño, pero cargado de fuerza, como fermento que hace explotar la masa de la vida humana. Por eso en la primera lectura de Ezequiel se habla de un brote, de una ramita sembrada en la montaña de Sión y que crece para que los pueblos de la tierra construyan allí su morada, sus nidos humanos. Dios escoge un ramito insignificante y despreciado. Escoge a un pueblo pequeño, el pueblo de Israel, que sufre el cautiverio en Babilonia lejos de su patria, refugiado y explotado y escoge a todos los pueblos pequeños de la tierra para realizar sus maravillas como cantó María en su poema del Magníficat. Solo desde lo pequeño se puede construir un futuro abierto de vida.

Ezequiel está hablando al pueblo deportado a Babilonia, imperio que se convertirá en una torre sin terminar en medio del desierto. Dios quiere plantar de nuevo a su pueblo, a todos los pueblos humildes de la tierra; como nos recordará el salmo a la orilla del río de la vida para convertirlo en árbol frondoso. Desde la pequeñez de nuestro cuerpo desterrado pero que en su pequeñez lleva la semilla del Resucitado, como nos recordará Pablo.

A esta construcción en marcha, a esta siembra en el terreno de la historia humana Jesús la llama el reinado de Dios. Es semilla y como todas las semillas es pequeña. No es un Banco Mundial, no es un Pentágono con arsenal de armas, no es un poder político abarcador, es semilla. Como toda semilla alberga en su seno un futuro abierto. En la semilla está vivo el proyecto del amor y de la misericordia, Jesús mismo es esa semilla. Su proyecto de vida es sembrar la semilla del Reino y dejar a Dios Padre que siga su tarea. Jesús es el agricultor y es la semilla. Él es semilla y es el Sembrador, Evangelio vivo que sigue sembrado en la historia y ya está dando fruto. Está creciendo para que aniden en sus ramas los pobres de la tierra, los sin techo, los sin comida, los sin esperanza.

Nosotros somos también sembradores y semillas vivas si hemos encontrado este tesoro escondido en la historia que es el reinado de Dios. Sembrando esta semilla en lugares pequeños, con gente pequeña, cosecharemos grandes frutos.

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Evangelio del día y comentario – 12 de junio de 2021

Lc 2, 41-51: Conservaba todo en su corazón

Inmaculado Corazón de María Is 61, 9-11: Desbordo de gozo con el Señor Interleccional 1Sm 2, 1.4-8: Mi corazón se regocija en el Señor, mi Salvador

En aquel tiempo, para la fiesta de Pascua iban sus padres todos los años a Jerusalén. 42Cuando cumplió doce años, subieron a la fiesta según costumbre. 43Al terminar ésta, mientras ellos se volvían, el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que sus padres lo supieran. 44Pensando que iba en la caravana, hicieron un día de camino y se pusieron a buscarlo entre los parientes y los conocidos. 45Al no encontrarlo, regresaron a buscarlo a Jerusalén. 46Luego de tres días lo encontraron en el templo, sentado en medio de los doctores de la ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas. 47Y todos los que lo oían estaban maravillados ante su inteligencia y sus respuestas. 48Al verlo, se quedaron desconcertados, y su madre le dijo: Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados. 49Él replicó: ¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que yo debo estar en los asuntos de mi Padre? 50Ellos no entendieron lo que les dijo. 51Regresó con ellos, fue a Nazaret y siguió bajo su autoridad. Su madre guardaba todas estas cosas en su corazón.

Comentario

Hoy celebramos la fiesta del Inmaculado Corazón de María. El texto presenta el relato de la peregrinación de José, María y Jesús, de doce años, a Jerusalén. Al regreso no va con sus padres sino que se queda en el templo… cuando lo encuentran y le interrogan sobre su proceder les da una respuesta inesperada: “¿No sabían que debo estar en las cosas de mi padre?”. Aunque no lo comprendan, con estas palabras, las primeras que pronuncia Jesús en el Evangelio, les está diciendo que su relación con el Padre celestial es más importante que su relación con ellos. Y María guardaba todas estas cosas en su corazón. Ella va meditando y haciendo memoria de los acontecimientos incomprensibles de los que ha sido testigo: la visita de los pastores al recién nacido y el relato de los ángeles que daban gloria a Dios, las palabras de Simeón que le habían advertido sobre la espada que atravesaría su corazón… y ahora graba la respuesta tan rara de su hijo.