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Evangelio del día y comentario – 1 de febrero de 2021

Mc 5, 1-20: Cuenta lo que el Señor te ha hecho

Brígida de Irlanda (525) Heb 11, 32-40: Dios tiene algo mayor para nosotros Salmo 30: Sean fuertes y valientes de corazón, los que esperan en el Señor

…2 Al desembarcar en territorio geraseno, salió al encuentro de Jesús un hombre poseído de un espíritu impuro. 3 Nadie podía sujetarlo, ni con cadenas;… Este, 6 al ver de lejos a Jesús, se puso a correr, se postró ante él y, 7 dando un fuerte grito, dijo: ¿Qué tienes conmigo, Hijo del Dios Altísimo? …9 Jesús le preguntó: ¿Cómo te llamas? Contestó: Me llamo Legión, porque somos muchos. …12Y le suplicaron: Envíanos a los cerdos para que entremos en ellos. 13Jesús se lo concedió. La piara, unos dos mil, se lanzó por un acantilado al lago y se ahogaron en el agua. 14Los pastores huyeron, y lo contaron en la ciudad y en los campos; y la gente fue a ver lo que había sucedido… 17Y empezaron a suplicarle que se marchase de su territorio. 18Cuando se embarcaba, el hombre que había tenido el espíritu malo le pidió que le permitiese acompañarlo. 19Pero Jesús no se lo permitió, sino que le dijo: Vete a tu casa y a los tuyos, y cuéntales todo lo que el Señor, por su misericordia, ha hecho contigo. 20Se fue y se puso a proclamar por la región de la Decápolis lo que Jesús había hecho con él, y todos se maravillaban.

Comentario

Vivimos en un mundo muchas veces gobernado por la malignidad y la muerte. De esas fuerzas del mal no está exenta la religión. El territorio de los gerasenos estaba dominado por las fuerzas de la muerte, que Roma, con su sistema político-militar-imperial, ha hecho reinar en esa zona. Jesús llega a liberar del dominio de la muerte a esa región y a los que habitan allí. Jesús se enfrenta con las fuerzas del maligno que ha puesto su imperio en medio de la gente simple y sencilla. Siempre son los pobres y los humildes, las víctimas de la dominación del mal. Jesús abiertamente se coloca del lado de las víctimas de la historia y desenmascara al mal que se busca enseñorear sobre los pequeños. El gran problema es que el mal ejerce una fascinación tal, sobre sus propias víctimas, que llega a gustar tanto, que sus inmolados quieren quedarse viviendo con él y deciden expulsar a los que son portadores de la vida, de la dignidad, del bien, de la felicidad.

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Evangelio del día y comentario – 31 de enero de 2021

Mc 1, 21-28: Jesús enseñaba con autoridad

4o Ordinario Juan Bosco, fundador (1888) Dt 18, 15-20: Suscitaré un profeta Salmo 94: Ojalá escuchen hoy la voz del Señor; no endurezcan su corazón 1Cor 7, 32-35: Procuren agradar al Señor

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos entraron en Cafarnaún y el sábado siguiente entró en la sinagoga a enseñar. 22La gente se asombraba de su enseñanza porque lo hacía con autoridad, no como los letrados. 23Precisamente en aquella sinagoga había un hombre poseído por un espíritu inmundo, que gritó: 24¿Qué tienes contra nosotros, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Sé quién eres tú: ¡el Consagrado de Dios! 25Jesús le increpó: ¡Calla y sal de él! 26El espíritu inmundo sacudió al hombre, dio un fuerte grito y salió de él. 27Todos se llenaron de estupor y se preguntaban: ¿Qué significa esto? ¡Una enseñanza nueva, con autoridad! Hasta a los espíritus inmundos les da órdenes y le obedecen. 28Su fama se divulgó rápidamente por todas partes, en toda la región de Galilea.

Comentario

Es importante caer en la cuenta de un dato que el relato coloca de manifiesto: La gente se asombraba de su enseñanza porque lo hacía con autoridad, no como los letrados. La gente percibe que Él, habla con otro estilo y que es la propia vida, sus acciones, su manera de ser y de vivir que le colocan en distancia ética con las autoridades de su pueblo. La enseñanza de Jesús está marcada por la “autoridad”, una realidad que nace de ética que vive. Los hombres que ejercían el poder en la sociedad de Jesús, no enseñaban con autoridad, es decir la enseñanza que impartían no estaba refrendada con sus vidas, sino que todo lo que enseñaban o decían, lo hacían con la potestad que les era dada por el poder religioso o secular que ejercían. Esta realidad muchas veces hacía que la gente notara el comportamiento hipócrita y falso de las autoridades, que solían decir una cosa y hacer y vivir otras, muy distintas de aquellas que proclamaban en los escenarios socio-religiosos.

La vida y la palabra de Jesús se convirtieron en una verdadera revolución para sus coterráneos, porque su propuesta teológica fue verdaderamente novedosa. El hijo del carpintero, el hombre normal que era Jesús de Nazaret aportaba una especial vivencia de Dios que chocaba frontalmente con las pseudo-imágenes de Dios construidas desde los intereses grises y mezquinos de las clases dominantes de Israel. Jesús claramente aborreció a la religión que estaba marcada por la exclusión y la deshumanización para los más pobres y que enseñaba seguridades edificadas con preconceptos que no eran auténticos. Jesús al ser un incansable buscador de Dios, buscó la forma de cómo hacer posible que los hombres y mujeres entraran en contacto con Él, conocieran la vida, la justicia, la dignificación, el amor del Buen Padre Dios que Él experimenta en su propia vida y quería darlo a conocer. Es allí donde está matriculada la autoridad de Jesús.

Jesús ayuda a la gente de su tiempo a ponerse en camino; con la manera ser y de actuar propia que lo caracterizan, hace posible que los pobres entiendan y experimenten que viven más cerca de Dios que los que mandan a construir enormes templos, edificados con el sudor y la sangre del pueblo sencillo. Los poderosos del tiempo de Jesús necesitaban que Dios justificara sus privilegios. Esto hizo que la gente comprendiera rápidamente que todas sus enseñanzas estaban basadas en la mentira y en la falsedad. Jesús no necesitó de nada, al contrario, devolvió la dignidad a las personas e hizo que la gente se diera cuenta de que su mensaje estaba refrendado por Dios.

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Evangelio del día y comentario – 30 de enero de 2021

Mc 4, 35-41: ¿Aún no tienen fe?

Jacinta de Mariscotti (1640) Heb 11, 1-2.8-19: Esperaba la ciudad santa Responsorial Lc 1: Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado a su pueblo

Aquel día al atardecer Jesús dijo a sus discípulos: –Pasemos a la otra orilla. 36Ellos despidieron a la gente y lo recogieron en la barca tal como estaba; otras barcas lo acompañaban. 37Se levantó un viento huracanado, las olas rompían contra la barca, que se estaba llenando de agua. 38Él dormía en la popa sobre un cojín. Lo despiertan y le dicen: Maestro, ¿no te importa que naufraguemos? 39Él se levantó, increpó al viento y ordenó al mar: ¡Calla, enmudece! El viento cesó y sobrevino una calma perfecta. 40Y les dijo: ¿Por qué son tan cobardes? ¿Aún no tienen fe? 41Llenos de temor se decían: ¿Quién es éste, que hasta el viento y el lago le obedecen?

Comentario

La experiencia de fe ha sido confundida con la asimilación de doctrinas y especulaciones sobre el mundo celestial y la vida en el más allá. Pero Jesús, que tiene una capacidad extraordinaria para simplificarlo todo, y hacer que lo complicado se vuelva sencillo, indicando con su propio ejemplo de vida, una novedad sobre la fe, desconocida hasta entonces por la gente que practicaba cualquier tipo de religión. Hasta entonces la fe era generadora de miedo, angustia y temor. Con Jesús la fe en el Padre es una experiencia que se expresa por una confianza tan fuerte y contundente en la que el miedo no tiene cabida. La fe no es una “cabina de seguridad” que impide que los problemas no lleguen. Los creyentes no son personas exentas de problemas, dificultades y contradicciones. Para eso no es la fe. No hay que dejarse confundir por grupos religiosos que enseñan esas ideas. La fe es una experiencia de total confianza en Jesús, que hace posible mirar las dificultades de la vida con otra perspectiva.

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Evangelio del día y comentario – 29 de enero de 2021

Mc 4, 26-34: ¿Con qué compararemos el reino?

Pedro Nolasco, fundador (1258) Heb 10, 32-39: Sean valientes Salmo 36: El Señor es quien salva a los justos

Enseñó Jesús: El reinado de Dios es como un hombre que sembró un campo: 27de noche se acuesta, de día se levanta, y la semilla germina y crece sin que él sepa cómo. 28La tierra por sí misma produce fruto: primero el tallo, después la espiga, después grana el trigo en la espiga. 29En cuanto el grano madura, mete la hoz, porque ha llegado la cosecha. 30Decía también: ¿Con qué compararemos el reinado de Dios? ¿Con qué parábola lo explicaremos? 31Con una semilla de mostaza: cuando se siembra en tierra, es la más pequeña de las semillas; 32después de sembrada crece y se hace más alta que las demás hortalizas, y echa ramas tan grandes que las aves pueden anidar a su sombra. 33Con muchas parábolas semejantes les exponía el mensaje adaptándolo a la capacidad de sus oyentes. 34Sin parábolas no les exponía nada; pero en privado, a sus discípulos les explicaba todo.

Comentario

El Reino de Dios no es una realidad grande y poderosa, sino irrumpe en la pequeñez, como siembra en el campo. Jesús cuando presenta el Reino lo presenta desde la pequeñez de una semilla. Es importante entender que el propósito de la vida pública de Jesús está enmarcado en un programa: el Reino. Es importante entender qué es el Reino de Dios y qué entendió Jesús por Reino. En la parábola Jesús dice expresamente que el Reino de Dios es semejante a un grano de mostaza. Jesús recurre a un grano para mostrar cómo es el Reino. Podemos concluir: Reino de Dios es igual a semilla. Semilla es igual a Palabra y esta a la acción creadora divina. Como en Dios no se distingue el ser de sus operaciones, la Palabra de Dios es Dios mismo creando. De este modo, el Reino es Dios es la acción creadora de Dios que llega a la vida para hacerla completamente nueva. ¿Vives envuelto en la rutina? ¿Hace falta un cambio en tu vida?

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Evangelio del día y comentario – 28 de enero de 2021

Mc 4, 21-25: La medida que usen la usarán con ustedes

Tomás de Aquino (1274) Heb 10, 19-25: Mantengámonos firmes Salmo 23: Estos son los que buscan al Señor

En aquel tiempo, dijo Jesús a la muchedumbre: ¿Acaso se enciende una lámpara para meterla debajo de un cajón o debajo de la cama? ¿No se coloca en el candelero? 22Nada hay oculto que no se descubra, nada encubierto que no se divulgue. 23El que tenga oídos para oír que escuche. 24Les dijo también: Atiendan esto que escuchan: la medida con que midan la usarán con ustedes, y aún más. 25Porque al que tiene se le dará; pero al que no tiene se le quitará aun lo que tiene.

Comentario

La vida cristiana es una vida de luz y verdad. No existe el cristianismo para favorecer la mentira, sino para ser signo de la verdad y de la transparencia, en medio de un mundo donde la mentira parece reinar. Jesús se definió como la verdad. Quien le sigue y acoge, tiene que vivir en la verdad. Tristemente en la historia de la Iglesia la situación no ha sido clara. Los cristianos estamos llamados a pedir perdón por las veces en que las apariencias lo han regido todo, para quedar bien con las instituciones o con la gente que tiene el poder o el gobierno. La Iglesia está invitada, por el mismo Jesús, a potenciar su ser, a ser luz y a vivir en la verdad y renunciar siempre y en cualquier circunstancia a la mentira y la apariencia como criterio de obediencia. Por agradar a los que tienen la autoridad a veces actúa con doblez e hipocresía. La Iglesia somos todos y estamos cordialmente invitados a vivir de forma auténtica la Buena Noticia.

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Evangelio del día y comentario – 27 de enero de 2021

Mc 4, 1-20: Salió el sembrador a sembrar

Ángela Mérici (1540) Heb 10, 11-18: Pondré mi ley en su corazón Salmo 109: Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec

Jesús les enseñaba muchas cosas con parábolas, esto es lo que les decía: 3 ¡Escuchen con atención! Salió un sembrador a sembrar. 4 Al sembrar, unas semillas cayeron junto al camino; vinieron las aves y se las comieron. 5 Otras cayeron en terreno pedregoso con poca tierra. Al faltarles profundidad brotaron enseguida; 6 pero, al salir el sol se marchitaron, y como no tenían raíces se secaron. 7 Otras cayeron entre espinos: crecieron los espinos y las ahogaron, y no dieron fruto. 8 Otras cayeron en tierra fértil: brotaron, crecieron y dieron fruto; produjeron: unas treinta, otras sesenta, otras cien. 9 Y añadió: El que tenga oídos para oír que escuche. 10Cuando se quedó a solas, los que estaban a su alrededor junto con los Doce le preguntaron acerca de las parábolas… 14El que siembra, siembra la Palabra. 15Los que están junto al camino donde se siembra la Palabra son los que en cuanto la escuchan, llega Satanás y se lleva la Palabra sembrada en ellos. 16Otros son como lo sembrado en terreno pedregoso: cuando escuchan la Palabra, la reciben con gozo; 17pero no tienen raíces, son inconstantes. Llega una tribulación o persecución por causa de la Palabra, e inmediatamente fallan. 18Otros son como la semilla que cae entre espinos: escuchan la Palabra, 19pero las preocupaciones del mundo, la seducción de las riquezas y los demás deseos ahogan la Palabra y no la dejan dar fruto. 20Y otros son lo sembrado en tierra fértil: escuchan la Palabra, la reciben y dan fruto al treinta o sesenta o ciento por uno.

Comentario

La Buena Noticia nace en el corazón de las personas. Jesús ha sembrado su Palabra en la vida del creyente. Él ha hecho todo lo posible para que los que creen en Él sean un signo verdadero del Reino que Él ha anunciado. Jesús es la Buena Noticia. Él es el Reino. Es importante que Jesús y su Palabra hagan posible que dentro del corazón humano crezcan los valores del Reino que Él ha refrendado con su propia existencia. Estamos invitados a preguntarnos sinceramente qué tipo de terreno es nuestra vida. Solo así sabremos si su Palabra está cayendo en lugar estéril, donde no producirá fruto o si, por el contrario, cae en terreno propicio, donde el Reino nacerá, crecerá y nadie lo podrá detener.

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Evangelio del día y comentario – 26 de enero de 2021

Lc 10, 1-9: Los trabajadores son pocos

Timoteo y Tito (s. I) 2Tm 1, 1-8: Refresca tu fe sincera Salmo 95: Cuenten las maravillas del Señor a todas las naciones

Designó el Señor a otros setenta y dos y los envió por delante, de dos en dos, a todas las ciudades y lugares adonde pensaba ir. 2 Les decía: La cosecha es mucha, los trabajadores, pocos; rueguen al dueño de los campos que envíe obreros a su cosecha. 3 Vayan, que yo los envío como ovejas entre lobos. 4 No lleven bolsa ni alforja ni sandalias. Por el camino no saluden a nadie. 5 Cuando entren en una casa, digan primero: Paz a esta casa. 6 Si hay allí alguno digno de paz, la paz descansará sobre él. De lo contrario, la paz regresará a ustedes. 7 Quédense en esa casa, comiendo y bebiendo lo que haya; porque el obrero tiene derecho a su jornal. No vayan de casa en casa. 8 Si entran en una ciudad y los reciben, coman de lo que les sirvan. 9 Sanen a los enfermos que haya y digan a la gente: El reinado de Dios ha llegado a ustedes.

Comentario

La elección y envío de los setenta y dos es una narración propia de Lucas, con la que indica que la Buena Noticia debe llegar a los lugares más remotos. ¡Basta de malas noticias! Ya el mundo no aguanta tantas. Como en tiempo de Jesús, también hoy, las malas noticias están por todos lados. Es necesario que la Buena Noticia llegue hasta los confines de la tierra. La misión de los setenta y dos está escrita con base en la misión de los Doce con el signo de la universalidad como realidad transversal. Jesús los envía a ser signos de la Buena Nueva en comunidad: los envía de dos en dos. El envío está lleno de amenazas, problemas, dificultades. Nada puede frenar la Buena Nueva que trae vida digna y abundante para los hijos de Dios. El anuncio consiste en proclamar la llegada del Reino de Dios. Es decir, que ha empezado un orden nuevo en el que la vida humana y la creación toda alcanza su máxima dignidad.

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Evangelio del día y comentario – 25 de enero de 2021

Mc 16, 15-18: A los que crean, los acompañarán signos

Jesús dijo a los Once: Vayan por todo el mundo proclamando la buena noticia a toda la humanidad. 16Quien crea y se bautice se salvará; quien no crea se condenará. 17A los creyentes acompañarán estas señales: en mi nombre expulsarán demonios, hablarán lenguas nuevas, 18agarrarán serpientes; si beben algún veneno, no les hará daño; pondrán las manos sobre los enfermos y se sanarán.

Una realidad olvidada en la vida cristiana es la exigente llamada que hace Jesús para que el anuncio de la Buena Noticia esté acompañada de signos visibles que refrenden la llegada de un tiempo nuevo. Siempre se creyó que anunciar la Buena Noticia era enseñar o transmitir doctrinas, dogmas, formulas religiosas. Y se olvidó la invitación constante que el mismo Jesús hace en el Evangelio en relación a la manera como él mismo concibe el anuncio de la Buena Nueva. Hoy el evangelista Marcos, superando todos los matices taumatúrgicos o milagreros del relato y llegando a encontrar lo fundamental, aquello que está en conexión con el mandato que hizo Jesús y que le obsesionó de manera poderosa y que aparece nuevamente en la finalización del relato evangélico, da la clave del anuncio de la Buena Nueva que está acompañado de signos visibles: expulsar demonios y sanar enfermos; es decir, llevar felicidad, vida, alegría, humanidad, son los signos visibles del anuncio de la Buena Noticia. ¿Lo estamos haciendo?

 

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Evangelio del día y comentario – 24 de enero de 2021

Mc 1, 14-20: Conviértanse y crean la Buena Nueva

3° Ordinario Francisco de Sales (1622) Jon 3, 1-5.10: Los Ninivitas se convirtieron Salmo 24: Señor, enséñame tus caminos 1Cor 7, 29-31: La presentación de este mundo se termina

Cuando arrestaron a Juan, Jesús se dirigió a Galilea a proclamar la Buena Noticia de Dios. 15Decía: Se ha cumplido el tiempo y está cerca el reino de Dios. Arrepiéntanse y crean en la Buena Noticia. 16Caminando junto al lago de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés que echaban las redes al lago, pues eran pescadores. 17Jesús les dijo: Vengan conmigo y los haré pescadores de hombres. 18Inmediatamente, dejando las redes, le siguieron. 19Un trecho más adelante vio a Santiago de Zebedeo y a su hermano Juan, que arreglaban las redes en la barca. 20Inmediatamente los llamó. Y ellos dejando a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros, se fueron con él.

Comentario

La experiencia cristiana tiene que ser una realidad encarnada, contextualizada. No sirve de mucho hablar de Jesús, de sus opciones, valores y núcleos fundamentales del Reino si no se concreta en un estilo de vida coherente con Jesús y que sea desafiante para las estructuras de poder político y religioso imperante. Para vivir en fidelidad la vida cristiana y decir que se es discípulo de Jesús es necesario asumir “el seguimiento” como criterio de vida, de otra forma no se puede vivir el hecho cristiano.

Muchos se hacen llamar cristianos, pero no viven el “seguimiento” de la persona de Jesús. Entendieron que ser cristiano es pertenecer a una religión configurada en el occidente del planeta, que absorbió todo el modelo sociocultural europeo y que se extendió por todos lados con aires conquistadores y colonizadores, imponiendo un modelo de vida, que nada tiene que ver con lo que enseño y testificó Jesús de Nazaret, con su propia vida. La asimilación de ese modelo religioso es lo que muchas personas llaman vida cristiana. Y qué pena decirlo: eso no es el genuino cristianismo.

El Seguimiento de Jesús es la clave, la esencia, la norma concreta y clara para ser su discípulo. ¿Pero qué es el seguimiento de Jesús? Seguir a Jesús es asumir el estilo de vida y las opciones fundamentales que rigieron a Jesús. Vivir el “Seguimiento” es desmarcarse, decidida y abiertamente, del modelo egoísta, acaparador, burgués, capitalista, muchas veces bendecido por el sistema religioso de nuestra sociedad. Seguir a Jesús es asumir el estilo de “ser” y “actuar”, es decir la forma como Jesús vivió. Vivir de esa manera indiscutiblemente traerá consecuencias ya que los detentadores del poder no aceptan que alguien viva de la manera transgresora y subversiva como vivió Jesús de Nazaret. La renuncia a sí mismo, la búsqueda incansable de la justicia, la búsqueda del cambio social y religioso y dejar que el seguimiento inspire la vida íntegra es lo que en definitiva hace que un bautizado sea, de verdad, discípulo de Jesús y le siga de manera radical. Sin cruz no hay seguimiento.

El seguimiento de Jesús consiste en una práctica radical, donde la persona que lo asume se convierte en una amenaza para la sociedad y también para la misma religión cristiana. Solo se puede ser genuino cristiano si se hace de manera consciente el seguimiento de Jesús hasta las últimas consecuencias. Recuerda: es el seguimiento a Jesús, no la relación devocional la que coloca al creyente en fidelidad al Maestro y Señor. ¿Estás dispuesto a entrar en la antilógica del seguimiento de Jesús?

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Evangelio del día y comentario – 23 de enero de 2021

Mc 3, 20-21: Sus parientes lo creyeron fuera de sí

Mariana Cope (1918) Heb 9, 2-3.11-14: Entró en el santuario para siempre Salmo 46: Dios asciende entre aclamaciones, el Señor, al son de trompetas

Entró Jesús en la casa, y se reunió tal multitud que no podían ni comer. 21Sus familiares, que lo oyeron, salieron a calmarlo, porque decían que estaba fuera de sí.

Comentario

La multitud sigue a Jesús. Quiere estar con Él. Desea encontrarse con Él, porque es dador de vida, de felicidad, de gozo. Los que entran en contacto con Jesús descubren una novedad antes no vivida o experimentada en aquella sociedad a tal punto, como lo narra el Evangelio, que no lo dejaban ni comer. Toda esa propuesta novedosa que Jesús presenta, y que es tan llena de vida y tan atrayente para la gente más humilde de aquella sociedad, se ha convertido en una verdadera amenaza para las autoridades religiosas y políticas de entonces; quienes orquestaron toda una difamación sobre la persona de Jesús, al grado de decir que estaba “loco”. La familia de Jesús se entera y salen a buscarlo, porque desean detener “la mala fama” en la que Él ha caído. Su familia no tiene claridad de su proceder. Ellos se han dejado obnubilar por la maldad de las autoridades. Vivir en fidelidad al Reino exige entrar en problema y conflicto hasta con la propia familia.