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Evangelio del día y comentario – 24 de enero de 2021

Mc 1, 14-20: Conviértanse y crean la Buena Nueva

3° Ordinario Francisco de Sales (1622) Jon 3, 1-5.10: Los Ninivitas se convirtieron Salmo 24: Señor, enséñame tus caminos 1Cor 7, 29-31: La presentación de este mundo se termina

Cuando arrestaron a Juan, Jesús se dirigió a Galilea a proclamar la Buena Noticia de Dios. 15Decía: Se ha cumplido el tiempo y está cerca el reino de Dios. Arrepiéntanse y crean en la Buena Noticia. 16Caminando junto al lago de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés que echaban las redes al lago, pues eran pescadores. 17Jesús les dijo: Vengan conmigo y los haré pescadores de hombres. 18Inmediatamente, dejando las redes, le siguieron. 19Un trecho más adelante vio a Santiago de Zebedeo y a su hermano Juan, que arreglaban las redes en la barca. 20Inmediatamente los llamó. Y ellos dejando a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros, se fueron con él.

Comentario

La experiencia cristiana tiene que ser una realidad encarnada, contextualizada. No sirve de mucho hablar de Jesús, de sus opciones, valores y núcleos fundamentales del Reino si no se concreta en un estilo de vida coherente con Jesús y que sea desafiante para las estructuras de poder político y religioso imperante. Para vivir en fidelidad la vida cristiana y decir que se es discípulo de Jesús es necesario asumir “el seguimiento” como criterio de vida, de otra forma no se puede vivir el hecho cristiano.

Muchos se hacen llamar cristianos, pero no viven el “seguimiento” de la persona de Jesús. Entendieron que ser cristiano es pertenecer a una religión configurada en el occidente del planeta, que absorbió todo el modelo sociocultural europeo y que se extendió por todos lados con aires conquistadores y colonizadores, imponiendo un modelo de vida, que nada tiene que ver con lo que enseño y testificó Jesús de Nazaret, con su propia vida. La asimilación de ese modelo religioso es lo que muchas personas llaman vida cristiana. Y qué pena decirlo: eso no es el genuino cristianismo.

El Seguimiento de Jesús es la clave, la esencia, la norma concreta y clara para ser su discípulo. ¿Pero qué es el seguimiento de Jesús? Seguir a Jesús es asumir el estilo de vida y las opciones fundamentales que rigieron a Jesús. Vivir el “Seguimiento” es desmarcarse, decidida y abiertamente, del modelo egoísta, acaparador, burgués, capitalista, muchas veces bendecido por el sistema religioso de nuestra sociedad. Seguir a Jesús es asumir el estilo de “ser” y “actuar”, es decir la forma como Jesús vivió. Vivir de esa manera indiscutiblemente traerá consecuencias ya que los detentadores del poder no aceptan que alguien viva de la manera transgresora y subversiva como vivió Jesús de Nazaret. La renuncia a sí mismo, la búsqueda incansable de la justicia, la búsqueda del cambio social y religioso y dejar que el seguimiento inspire la vida íntegra es lo que en definitiva hace que un bautizado sea, de verdad, discípulo de Jesús y le siga de manera radical. Sin cruz no hay seguimiento.

El seguimiento de Jesús consiste en una práctica radical, donde la persona que lo asume se convierte en una amenaza para la sociedad y también para la misma religión cristiana. Solo se puede ser genuino cristiano si se hace de manera consciente el seguimiento de Jesús hasta las últimas consecuencias. Recuerda: es el seguimiento a Jesús, no la relación devocional la que coloca al creyente en fidelidad al Maestro y Señor. ¿Estás dispuesto a entrar en la antilógica del seguimiento de Jesús?

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Evangelio del día y comentario – 23 de enero de 2021

Mc 3, 20-21: Sus parientes lo creyeron fuera de sí

Mariana Cope (1918) Heb 9, 2-3.11-14: Entró en el santuario para siempre Salmo 46: Dios asciende entre aclamaciones, el Señor, al son de trompetas

Entró Jesús en la casa, y se reunió tal multitud que no podían ni comer. 21Sus familiares, que lo oyeron, salieron a calmarlo, porque decían que estaba fuera de sí.

Comentario

La multitud sigue a Jesús. Quiere estar con Él. Desea encontrarse con Él, porque es dador de vida, de felicidad, de gozo. Los que entran en contacto con Jesús descubren una novedad antes no vivida o experimentada en aquella sociedad a tal punto, como lo narra el Evangelio, que no lo dejaban ni comer. Toda esa propuesta novedosa que Jesús presenta, y que es tan llena de vida y tan atrayente para la gente más humilde de aquella sociedad, se ha convertido en una verdadera amenaza para las autoridades religiosas y políticas de entonces; quienes orquestaron toda una difamación sobre la persona de Jesús, al grado de decir que estaba “loco”. La familia de Jesús se entera y salen a buscarlo, porque desean detener “la mala fama” en la que Él ha caído. Su familia no tiene claridad de su proceder. Ellos se han dejado obnubilar por la maldad de las autoridades. Vivir en fidelidad al Reino exige entrar en problema y conflicto hasta con la propia familia.

 

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Evangelio del día y comentario – 22 de enero de 2021

Mc 3, 13-19: Llamó a los que quiso

Laura Vicuña (1904) Vicente, mártir (304) Heb 8, 6-13: Es mediador de una alianza Salmo 84: La misericordia y la fidelidad se encuentran

Subió Jesús a la montaña, fue llamando a los que él quiso y se fueron con él. 14Nombró a doce, a quienes llamó apóstoles, para que convivieran con él y para enviarlos a predicar 15con poder para expulsar demonios. 16Nombró, pues, a los Doce. A Simón lo llamó Pedro; 17a Santiago de Zebedeo y a su hermano Juan, a los cuales llamó Boanerges, que significa hijos del trueno; 18Andrés y Felipe; Bartolomé y Mateo; Tomás, Santiago de Alfeo y Tadeo; Simón el cananeo 19y Judas Iscariote, el que lo entregó.

Comentario

Jesús desde la montaña, lugar que para la tradición judía es el sitio donde reside Dios, llamó a los que quiso. La llamada de Jesús no es para hacerse sacerdote, religioso o religiosa, tampoco para hacerse catequista o líder de grupo eclesial. La llamada que Jesús hace tiene una doble finalidad, bien clara y concreta, que hoy, más que nunca, se hace necesario volver a asumir con el criterio evangélico original. Jesús llama al grupo de los discípulos y sigue llamando a hombres y mujeres, para estar con él. Ese estar con Jesús no es solo para orar, para rezar, sino para llevar un estilo de vida como el de Él y vivir las opciones profundas y radicales que Él vivió y por las que lo mataron los poderosos de este mundo. Y la otra finalidad para la que Jesús llama es para anunciar la Buena Nueva. Que no es un asunto de transmisión de doctrinas, sino que es una manera concreta de llenar el mundo de bondad, de justicia, de dignidad.

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Evangelio del día y comentario – 21 de enero de 2021

Mc 3, 7-12: Tú eres el Hijo de Dios

Inés, mártir (304) Heb 7, 25–8, 6: Se ofreció a sí mismo Salmo 39: Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad

Jesús se retiró con sus discípulos junto al lago. Lo seguía una multitud desde Galilea, Judea, 8 Jerusalén, Idumea, Transjordania y del territorio de Tiro y Sidón. Una multitud, al oír lo que hacía, acudía a él. 9 Entonces dijo a los discípulos que le tuvieran preparada una barca, para que el gentío no lo apretujase. 10Ya que, como curaba a muchos, los que sufrían achaques se le tiraban encima para tocarlo. 11Los espíritus inmundos, al verlo caían a sus pies gritando: Tú eres el Hijo de Dios. 12Y los reprendía severamente para que no lo descubrieran.

Comentario

Mientras los reconocidos como expertos de la religión sienten rabia hacia Jesús, como hemos visto en los últimos relatos, hasta el punto de querer eliminarlo, por su parte las personas sencillas, la gente del común, los pobres, enfermos, descartados, los “nadies” sienten una atracción tremenda por Jesús y por su mensaje. La gente que no pertenece a la religión siente fascinación por Jesús. La fuerza del mal se sentía amenazada, interpelada, desafiada por la manera de ser, de actuar y de hablar de Jesús de Nazaret. Dice el relato que Los espíritus inmundos, al verlo caían a sus pies gritando: Tú eres el Hijo de Dios. La tarea como bautizados y como Iglesia, en general, es colocarnos abiertamente con la palabra y los gestos contra todas las fuerzas que en la historia siguen provocando el mal a los hombres y mujeres. Que con nuestra forma de ser y actuar, el mal se sienta interpelado y amenazado. ¿Estamos tan adheridos a Jesús que hasta el mal se siente amenazado por nuestra manera de ser y de actuar?

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Evangelio del día y comentario – 20 de enero de 2021

Mc 3, 1-6: ¿Está permitido hacer el bien?

Ma. Cristina de la I. Concepción (1906) Heb 7, 1-3.15-17: “Tú eres sacerdote eterno” Salmo 109: “Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec”

Entró Jesús otra vez en la sinagoga, donde había un hombre que tenía la mano paralizada. 2 Los fariseos lo vigilaban para ver si lo curaba en sábado, con intención de acusarlo. 3 Dijo Jesús al hombre de la mano atrofiada: Ponte en medio. 4 Y les preguntó a ellos: ¿Qué está permitido en sábado? ¿Hacer el bien o el mal? ¿Salvar la vida o dar muerte? Ellos callaban. 5 Entonces Jesús los miró indignado, aunque dolorido por la dureza de sus corazones y dijo al hombre: Extiende la mano. El hombre la extendió y la mano quedó curada. 6 Los fariseos salieron inmediatamente y deliberaron con los herodianos cómo acabar con él.

Comentario

Cuando la religión coloca la norma, la ley, el derecho sobre la vida, entonces los pobres, los enfermos, las víctimas, los miserables no tienen posibilidad de vivir en dignidad. Esta es lo que enfrenta Jesús y por eso su propuesta es desafiante a los esquemas legalistas de la religión de su tiempo. La novedad de la Buena Nueva es vista y asimilada como un problema grandísimo para los oficiales religiosos de su tiempo. La propuesta de Jesús, desafía los esquemas tenidos por normales y “sagrados”, esto le acarrea problemas serios. Mientras Él propone la vida y la dignificación de todas las personas, en especial los pobres y excluidos, la retorcida religión de su tiempo, lo único que tiene para Jesús es destruirlo, declarándolo sujeto maldito, persiguiéndolo y eliminándolo con la muerte. El Evangelio exige colocarse al servicio de la vida, hacer el bien, salvar las vidas de los que están inmersos en la muerte. Si la experiencia de fe no sirve para eso, entonces no es homologable con Jesús de Nazaret.

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Evangelio del día y comentario – 19 de enero de 2021

Mc 2, 23-28: La persona está por encima del sábado

Macario de Alejandría (408) Heb 6, 10-20: La esperanza es ancla firme Salmo 110: El Señor recuerda siempre su alianza

Un sábado, mientras Jesús atravesaba unos sembrados, los discípulos se pusieron a arrancar espigas. 24Los fariseos le dijeron: Mira lo que hacen en sábado: algo prohibido. Jesús les responde: 25¿No han leído lo que hizo David cuando él y sus compañeros pasaban necesidad y estaban hambrientos? 26Entró en la casa de Dios, siendo sumo sacerdote Abiatar, y comió los panes presentados y los compartió con sus compañeros. 27Y añadió: El sábado se hizo para el hombre, no el hombre para el sábado. 28De manera que el Hijo del Hombre es señor también del sábado.

Comentario

Uno de los problemas más complejos de toda religión, y también del cristianismo, es la tendencia de “absolutizar lo relativo y relativizar lo absoluto”. La religión es experta en hacer “legalismos”, en enseñorear la ley y en menospreciar al Espíritu. Es eso lo que Jesús condena en el Evangelio. La religión tiene la capacidad de hacer que la ley se convierte en realidad pervertida y opresora. El sábado nació como una experiencia de liberación, de humanización, de protesta ante el sistema esclavista egipcio. Pero con el tiempo se convirtió en finalidad, no en mediación, tal como fue en su origen. El sábado se convirtió en una cárcel, en una tragedia, en una carga insoportable, en lugar de garantizar la vida y la dignidad, generaba deshumanización y muerte. El sábado, manipulado por la clase religiosa, dejó de ser la propuesta libertaria que fue en el comienzo. Jesús colocó la vida por encima de cualquier precepto religioso, para siempre. Tristemente el cristianismo ha olvidado a Jesús volviendo a esquemas legalistas.

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Evangelio del día y comentario – 18 de enero de 2021

Mc 2, 18-22: El novio está con ellos; ¿cómo van a ayunar?

Prisca, mártir (s. I) Heb 5, 1-10: Siendo Hijo, aprendió a obedecer Salmo 109: Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec

Un día que los discípulos de Juan y los fariseos estaban de ayuno fueron a decirle a Jesús: ¿Por qué los discípulos de Juan y de los fariseos ayunan y tus discípulos no ayunan? 19Jesús les respondió: ¿Pueden los invitados a la boda ayunar mientras el novio está con ellos? Mientras tienen al novio con ellos no pueden ayunar. 20Llegará un día en que el novio les será quitado, y aquel día ayunarán. 21Nadie usa un trozo de género nuevo para remendar un vestido viejo; de lo contrario lo añadido tira del vestido viejo, lo nuevo de lo viejo, y la rotura se hace más grande. 22Nadie echa vino nuevo en odres viejos; de lo contrario, el vino revienta los odres y se echan a perder odres y vino. A vino nuevo, odres nuevos.

Comentario

¡Qué admirable es Jesús! Él se sale de la lógica existente. Su propuesta desafía todas las vertientes de la sociedad y es capaz de colocar en jaque hasta las tradiciones más “sagradas” y “honorables” de la institución religiosa. Hoy encontramos a Jesús que se enfrenta, de manera fuerte y radical a los fariseos y su forma de realizar el ayuno. Y lo relativiza. Dios no necesita que las personas hagan esfuerzos para acceder a Él. El amor de Dios no se alcanza a punta de méritos, ni cumpliendo penitencias. La Buena Nueva de la que es portador Jesús, que Él mismo inaugura con su palabra y vida. Es una realidad acogida en gratuidad y marcada por la alegría, la felicidad y por una relación amorosa y filial con el Padre Dios. Jesús rompe con la religión acostumbrada a colocar penitencias y privaciones e indica que lo nuevo es el Evangelio. Lo nuevo, no se puede mezclar con lo antiguo. ¿Seremos capaces de aceptar la propuesta de Jesús?

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Evangelio del día y comentario – 17 de enero de 2021

Jn 1, 35-42: Vieron donde vivía y se quedaron con él

2a Ordinario Antonio (356) 1Sm 3, 3b10.19: Habla, Señor, que tu siervo escucha Salmo 39: Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad 1Cor 6, 13c-15a.17-20: Sus cuerpos son miembros de Cristo

En aquel tiempo, estaba Juan con dos de sus discípulos. 36Viendo pasar a Jesús, dice: Ahí está el Cordero de Dios. 37Los discípulos, al oírlo hablar así siguieron a Jesús. 38Jesús se volvió y, al ver que le seguían, les dice: ¿Qué buscan? Respondieron: Rabí, que significa maestro, ¿dónde vives? 39Les dice: Vengan y vean. Fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día. Eran las cuatro de la tarde. 40Uno de los dos que habían oído a Juan y habían seguido a Jesús era Andrés, hermano de Simón Pedro. 41Andrés encuentra primero a su hermano Simón y le dice: Hemos encontrado al Mesías, que traducido significa Cristo. 42Y lo condujo a Jesús. Jesús lo miró y dijo: Tú eres Simón, hijo de Juan; te llamarás Cefas, que significa Pedro.

Comentario

Juan hace una confesión contundente sobre Jesús de Nazaret. Lo llama “el Cordero de Dios”. Juan, dice el relato, que está con dos de sus discípulos. Estos no tienen nombre en el relato, por eso hay que leer a los dos personajes en perspectiva simbólica. Podemos indicar que en esos dos discípulos de Juan, que siguieron a Jesús, está anclada la vida de los hombres y mujeres que han seguido a Jesús a lo largo de la historia.

Juan mira a Jesús. Lo ve pasar y confiesa la novedad que encarna el Maestro de Nazaret. Juan descubre y anuncia que sólo Jesús es el verdadero “Cordero de Dios”. En el cristianismo es importante la dimensión de “testigo”. Pero para ser testigo es necesario “haber visto”. La palabra persuasiva del Bautista lleva a los discípulos a seguir a Jesús, a ser testigos. Dice el relato que los discípulos de Juan “siguieron a Jesús”.

El “Seguimiento” es la realidad más contundente en la vida cristiana, y para el evangelio de Juan; “el seguimiento” es una palabra clave dentro del vocabulario del cuarto evangelio. Es constitutivo del ser cristiano, lo esencial del cristianismo. ¿Pero qué significa seguir a Jesús? Es llegar a ser como Él y asumir su estilo de vida. Optar por los que Él optó y entrar en conflicto con la institucionalidad, de cualquier índole, como sucedió con Él. El seguimiento también tiene elementos de persecución, violencia y muerte, porque quien sigue a Jesús, busca cotidianamente adherirse a la propuesta liberadora que el “Cordero de Dios” tiene para darle vida a la humanidad. Esa propuesta libertaria, muchas veces está a contramano de la sociedad y la religión de todos los tiempos.

El seguimiento es una realidad seria, muy seria. No tiene nada que ver con aprender doctrinas o practicar devociones. Seguir a Jesús tiene implicaciones existenciales complejas y fuertes. Es llegar a abandonar la lógica del mundo para abrazar la lógica del Reino, del Evangelio, de Dios. Todo bautizado está llamado a “seguir” a Jesús, hasta las últimas consecuencias. El seguimiento es lo que hará posible que el cristianismo sea una verdadera alternativa en el mundo. Y hará posible eso porque al abrazar el seguimiento lo que se hace es asumir la vida misma de Jesús, su palabra, su propuesta, su antilógica. ¿Estamos dispuestos a vivir el seguimiento de Jesús, sabiendo que estos nos acarreará problemas?

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Evangelio del día y comentario – 16 de enero de 2021

Mc 2, 13-17: He venido a llamar a los pecadores

José Vaz (1711) Heb 4, 12-16: Acerquémonos a Dios Salmo 18: Tus palabras, Señor, son espíritu y vida

Salió Jesús de nuevo a la orilla del lago. Toda la gente acudía a él y él les enseñaba. 14Al pasar vio a Leví de Alfeo, sentado junto al banco de los impuestos, y le dice: Sígueme. Él se levantó y lo siguió. 15Mientras estaba comiendo en su casa, muchos recaudadores y pecadores estaban a la mesa con Jesús y sus discípulos. Porque muchos eran seguidores suyos. 16Los letrados del partido fariseo, viéndolo comer con pecadores y recaudadores, dijeron a los discípulos: ¿Por qué come con recaudadores y pecadores? 17Lo oyó Jesús y respondió: Del médico no tienen necesidad los sanos, sino los enfermos. No vine a llamar a justos, sino a pecadores.

Comentario

Una de las posturas que ha generado desprestigio a la Iglesia es el hecho de que ha cuidado el “buen nombre” descuidando su tarea de evangelizar por todos los medios posibles, como decía Antonio Claret en el siglo XIX. Jesús no se preocupó de eso sino de devolverle la vida y la dignidad a los que vivían condenados por los sistemas de muerte de entonces. La propuesta de novedad que trajo Jesús de Nazaret fue de acogida para las personas despreciables de aquella sociedad, las que no valían, ni contaban para la ciudadanía ni para la religión. Jesús fue mucho más atrevido… llamó a publicanos y pecadores dentro de su grupo de amigos más cercanos para que hicieran parte de los Doce. El Evangelio nos recuerda la llamada que Jesús hizo a Leví. Estamos llamados a compartir la vida con los que no son importantes en la historia. También a compartir la mesa, la vida, todo cuanto somos y tenemos con los nuevos “malditos” de nuestra sociedad. ¿Estamos dispuestos?

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Evangelio del día y comentario – 15 de enero de 2021

Mc 2, 1-12: El Hijo del Hombre puede perdonar pecados

Pablo (342) Heb 4, 1-5.11: Dios descansó el séptimo día Salmo 77: No olviden las acciones de Dios

Volvió Jesús a Cafarnaún y se corrió la voz de que estaba en casa. 2 Se reunieron tantos, que no quedaba espacio ni a la puerta. Y les exponía el mensaje. 3 Llegaron unos llevando un paralítico entre cuatro; 4 y, como no lograban acercárselo, por el gentío, levantaron el techo encima de donde estaba Jesús, abrieron un boquete y descolgaron la camilla en que yacía el paralítico. 5 Viendo Jesús su fe, dice al paralítico: Hijo, tus pecados te son perdonados. 6 Había allí sentados unos letrados que discurrían en su interior: 7 ¿Cómo puede éste hablar así? Blasfema. ¿Quién puede perdonar pecados, sino sólo Dios? 8 Jesús, adivinando lo que pensaban, les dice: ¿Por qué están pensando eso? 9 ¿Qué es más fácil? ¿Decir al paralítico que se le perdonan los pecados o decirle que cargue con la camilla y comience a caminar? 10Pero para que sepan que el Hijo del Hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados, dice al paralítico: 11yo te lo mando, levántate, carga con la camilla y vete a casa. 12Se levantó de inmediato, cargó su Camilla y salió delante de todos. De modo que todos se asombraron y glorificaban a Dios diciendo: Nunca vimos cosa semejante.

Comentario

No hay nada en esta vida que no pueda ser manipulado, traicionado y pervertido. Nada se escapa a esta realidad ni aquello que creemos lo más santo: Dios. Los seres humanos, a lo largo de la historia, hemos sido capaces de pervertir la idea de Dios. Y las religiones han jugado un papel determinante en esa desfiguración. Jesús muestra el verdadero rostro de Dios y lo desvincula de cualquier situación deshumanizante que puedan padecer las personas o grupos humanos. Jesús indica, con las palabras que pronuncia sobre el paralítico, que su Padre no es el dios de la muerte, la enfermedad y las cadenas deshumanizantes que predican los letrados. Dios es el libertador de toda cadena que paraliza, es el garante y defensor de la vida digna. Dios es el que invita, propone y da la vida en plenitud, pero no sólo como vida eterna, sino primero como vida terrena, en el aquí y en el ahora. Eso fue lo que hizo Jesús con el hombre paralítico que le presentaron.