Evangelio del día y comentario – 19 de enero de 2020

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Jn 1, 29-34: Éste es el Cordero de Dios

2º Ordinario Macario de Alejandría (408) Primera lectura: Is 49, 3.5-6 Te hago luz de las naciones Salmo responsorial: Sal 39, 2.4ab.7-8.9.10 Segunda lectura: 1 Cor 1, 1-3 La gracia y la paz de Dios sean con ustedes

Juan Bautista vio acercarse a Jesús y dijo: Ahí está el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. 30De él yo dije: Detrás de mí viene un hombre que es más importante que yo, porque existía antes que yo. 31Yo no lo conocía, pero vine a bautizar con agua para que él fuera manifestado a Israel. 32Juan dio este testimonio: Contemplé al Espíritu, que bajaba del cielo como una paloma y se posaba sobre él. 33Yo no lo conocía; pero el que me envió a bautizar me había dicho: Aquél sobre el que veas bajar y posarse el Espíritu es el que ha de bautizar con Espíritu Santo. 34Yo lo he visto y atestiguo que él es el Hijo de Dios.

Comentario

Es muy común en las reuniones sociales o en el encuentro con personas desconocidas que sean presentadas. Normalmente se dice el nombre y alguna característica que le identifique, puede ser de su familia, su lugar de procedencia, su oficio o profesión, o alguna cualidad sobresaliente. Es el primer paso para entrar en confianza y, si hay química, atracción, más adelante se entablen relaciones más cordiales e, incluso, hasta íntimas.

Jesús es “presentado” por Juan como “cordero de Dios”. Resalta la superioridad del presentado en cuanto a la eficacia de la salvación que Él viene a traer. Más aún, tampoco Juan lo conocía, solo cuando en el bautismo se manifiesta el Espíritu Santo sobre Él para revelarlo como portador e inspirador del Espíritu Santo. Denominar a Jesús como “cordero” no es solo una denotación de su personalidad sino la misión recibida y encomendada por el Padre. Él será quien libere al mundo de todo yugo y esclavitud entregando libremente su vida por la liberación de toda la humanidad.

El profeta Isaías presenta al “mesías” como luz de todas las naciones para que el proyecto salvífico-liberador de Dios llegue a todos los seres humanos, culturas y naciones. De esta manera, Israel se convierte no en el poseedor exclusivo y excluyente del plan salvífico de Dios sino en el faro para iluminar a todos sin ninguna frontera ni límite.

El cantor del salmo 39 indica la apertura total a Dios para buscar su voluntad. La experiencia de fe en las personas, nace como un deseo sincero de conocer y realizar la voluntad de Dios. Por otro lado, el saludo de Pablo a los cristianos de Corinto señala con toda precisión que ellos ya están consagrados a vivir “una vocación santa”, es decir, a dejarse moldear como vasija de arcilla por las manos de Dios para ser mensajeros de paz y de gracia para todos los hermanos.

Jesús es el “cordero de Dios”, la “luz de las naciones”, el “siervo que cumple la voluntad de Dios”. Él es la luz para alumbrar a todos los pueblos, por Él hemos sido consagrados en gracia y paz para ser sus testigos idóneos ante todas las gentes; Él es el auténtico e imperecedero cordero ofrendado a Dios en acción de gracias por la obra salvífica de toda la humanidad. Dejémonos impactar por la fascinante persona de Jesús.

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