Evangelio del día y comentario – 9 de noviembre de 2019

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Jn 2, 13-22: Hablaba del templo de su cuerpo

Basílica de Letrán Primera lectura: 1Cor 3, 9c-11.16-17 Ustedes son templos de Dios Salmo responsorial: Sal 45, 2-3. 5-6. 8-9

Como se acercaba la Pascua judía, Jesús subió a Jerusalén. 14Encontró en el recinto del templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los que cambiaban dinero sentados. 15Se hizo un látigo de cuerdas y expulsó a todos del templo, ovejas y bueyes; esparció las monedas de los que cambiaban dinero y volcó las mesas; 16a los que vendían palomas les dijo: Saquen eso de aquí y no conviertan la casa de mi Padre en un mercado. 17Los discípulos se acordaron de aquel texto: El celo por tu casa me devora. 18Los judíos le dijeron: ¿Qué señal nos presentas para actuar de ese modo? 19Jesús les contestó: Derriben este santuario y en tres días lo reconstruiré. 20Los judíos dijeron: Cuarenta y seis años ha llevado la construcción de este santuario, ¿y tú lo vas a levantar en tres días? 21Pero él se refería al santuario de su cuerpo. 22Y cuando resucitó de entre los muertos, los discípulos recordaron que había dicho eso y creyeron en la Escritura y en las palabras de Jesús.

Comentario

Celebramos hoy la fiesta de la dedicación de la basílica de Letrán. Una Iglesia antiquísima de la ciudad de Roma. Celebrar la dedicación de un Templo no hace referencia a la construcción física sino al sentido eclesial que ella tiene. Es celebrar la vida de la comunidad y el valor histórico salvífico que ella puede simbolizar y expresar exteriormente. El texto escogido hoy para la liturgia hace referencia a la acción profética de Jesús al purificar el Templo de Jerusalén convertido en centro de explotación económica y religiosa por parte de los dirigentes judíos. Pero Jesús hace una traslación de sentido porque ahora el verdadero lugar del culto no estará ligado a un edificio de piedra sino al corazón del creyente. Somos piedras vivas, templos del Espíritu Santo, Hostias consagradas, nos dirán Pablo y Pedro en sus escritos respectivamente. Que sea hoy la ocasión propicia para orar por la Iglesia, por nuestras comunidades de vida y fe, por nosotros y por nuestros pastores para que, como Jesús, sean auténticos profetas.

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