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Evangelio del día y comentario – 14 de agosto de 2019

Mt 18, 15-20: Si te hace caso, has salvado a tu hermano

Maximiliano Kolbe,mártir (1941) Antonio Primaldo y 812 Comp. (1480) Primera Lectura: Dt 34, 1-12 Ya no surgió otro profeta como él Salmo responsorial: Sal 65, 1-3a. 5.8. 16-17

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: 15Si tu hermano te ofende, ve y corrígelo, tú y él a solas. Si te escucha, has ganado a tu hermano. 16Si no te hace caso, hazte acompañar de uno o dos, para que el asunto se resuelva por dos o tres testigos. 17Si no les hace caso, informa a la comunidad. Y si no hace caso a la comunidad considéralo un pagano o un recaudador de impuestos. 18Les aseguro que lo que ustedes aten en la tierra quedará atado en el cielo, y lo que desaten en la tierra quedará desatado en el cielo. 19Les digo también que si dos de ustedes se ponen de acuerdo en la tierra para pedir cualquier cosa, mi Padre del cielo se la concederá. 20Porque donde hay dos o tres reunidos en mi nombre, yo estoy allí, en medio de ellos.

Comentario

Llama la atención que no sea el que ofende sino el ofendido quien debe tomar la iniciativa en el proceso de perdón y reconciliación. Jesús enseña que en todo conflicto el ofendido debe mostrar con su actitud no solo que ha perdonado, sino que promueve la reconciliación comunitaria. El que ofende también debe reconocer su falta y reconciliar su vida con el prójimo. Si el primer intento falla, hay que recurrir a la comunidad. Toda ofensa individual divide y perjudica la familia y la comunidad. En la misma medida, el perdón y la reconciliación la une y la sana. La responsabilidad del perdón es individual pero también comunitaria, hasta el punto que Dios refrenda, lo que la comunidad ate o desate. Si el perdón y la reconciliación son rechazados o disfrazados de “posverdad”, significa que hemos optado, en palabras de Jesús, por vivir como paganos o recaudadores de impuestos. “Paganos” porque con nuestras actitudes mostramos que no hemos conocido al verdadero Dios. “Recaudadores de impuestos” porque, conociendo a Dios, somos incapaces de vivir según su voluntad.

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